OLGA PUJADAS • Psicoterapeuta
Barcelona
EN POCAS PALABRAS...

Los secretos del humor

El humor no siempre es fruto del bienestar y la alegría, que a menudo hace que nos mostremos risueños. En el fondo, ¿por qué usamos -y abusamos- del humor?

A veces es una manera de afrontar, de lidiar, de "lubricar" situaciones incómodas.
Otras, es un modo de disimular emociones desagradables (inseguridad, miedo, complejos, vergüenza...)
Otras, es un escape/defensa frente a nuestros sentimientos depresivos, amargos, autodestructivos.
Con frecuencia es un vehículo camuflado de nuestra agresividad, rabia, rechazo... (bromas pesadas, humor negro)
También puede ser un canal narcisista para llamar la atención, exhibirse, ser admirados/as...
Etc.

Por eso hay tantos "payasos tristes", cuya mirada contradice sus bromas y sonrisas. O personas que, a base de "gracias", sólo logran hacerse pesadas y delatar su malestar. O gente contradictoria que un día ríe y otro no habla... Etc.

Pero el humor no sólo es síntoma de muchas cosas, sino también una eficaz herramienta de manipulación. Como dijo hace unos días una bella presentadora de TV después de proferir una desagradable maldad: "A mí, con decir "es broma" y sonreír, todo se me perdona".

Teatro

Necesitar la constante admiración de los demás para sentirnos vivos, para disfrutar de un cierto bienestar, no sólo es agotador, sino que nos aleja cada vez más de la realidad y nos convierte en perpetuos actores de una tristísima obra de teatro, repleta de enredos y mentiras, que intenta conseguir algo parecido a aquel bienestar, aunque sea falso o forzado.

 Niños buenos

Hay niños que inconscientemente "deciden" ser casi siempre buenos para complacer a una madre o a un padre rígido, dominante, exigente, narcisista, etc., en un intento de conseguir algunas migajas de amor.

Pero hay otros que son más buenos aún. Son esos que se muestran extrañamente tímidos, callados, silenciosos, esos que apenas se mueven como si pretendieran ser invisibles, como si desearan no existir... Son esos que se ven apagados, tristes, huidizos o que sonríen a la mínima, como queriendo suavizarlo todo... Son niños que han tenido que olvidarse de sí mismos porque tienen MIEDO. Son hijos de personas muy dañadas que no sólo no los han querido nunca, sino que les han hecho vivir constantemente situaciones tan duras y angustiosas que su corazón se ha ido ahogando poco a poco en un mar de miedo, desconfianza, tristeza, autodesprecio, culpa e ira que inundará, si nadie lo remedia, toda su vida.

Algunos dicen que los niños buenos van al cielo, pero yo afirmo que muchos niños buenos vienen del infierno.

Criar en guerra

Hay parejas muy conflictivas que por ignorancia, por inconsciencia, porque es lo que toca, porque creen que así las cosas podrían mejorar, por el motivo que sea... tienen hijos.

Y al cabo de unos años algunos de esos hijos "criados" en verdaderos campos de batalla, buscan nuestra ayuda y nos dicen cosas como estas:

- "Para ellos nosotros sólo éramos un estorbo, lo único importante eran sus problemas, sus broncas, sus celos".

- "Hubiera sido mejor que me mataran, nunca me quisieron y cuando tenían una de sus terribles peleas los dos la pagaban conmigo".

- "Mi madre siempre me usó sólo para desahogarse, para repetirme una y otra vez que mi padre miraba a todas las mujeres y contarme lo que hacían en la cama. A mí me daba mucho asco".

- "Mi padre siempre tuvo celos de mí. Mi madre me trataba como a su novio para no estar sola, pero también para darle celos y que no se fuera con otra. Él cuando podía me hacía daño fingiendo que había sido sin querer".

Estos sólo son cuatro ejemplos de los muchísimos que podríamos contaros para deciros que en guerra no se puede ni cuidar ni amar a nadie. Para deciros que la devastación que se produce en el corazón de estos niños es muy difícil de superar. Para deciros que si dos adultos no quieren hacer nada para mejorar su salud emocional e inconscientemente deciden vivir en una furiosa y permanente batalla campal, es su problema, pero no deberían tener hijos porque lo único que conseguirían es incrementar su propia desgracia y crear una nueva.

Así que si estáis en guerra (con vosotros mismos y por lo tanto con el otro), por favor, NO TENGÁIS HIJOS. Ya hay bastantes desgracias en el mundo.

Los corazones ciegos juzgan más

Hay muchas personas que, habiéndose visto obligadas a reprimir sus emociones, juzgan con extrema dureza a los demás. La misma dureza que emplean consigo mismas para intentar no sentir y esforzarse por hacer siempre lo "correcto", lo "decente", lo que "debe hacerse" y nada más...

Y, así, es habitual encontrar a quienes califican de pataleta, de llorera, de rabieta infantil la desesperación que expresa una persona al concienciar su abandono, su maltrato, que su madre o su padre no la quisieron nunca y que el resto de su mafia/familia tampoco la van a comprender ni a defender jamás.

Estos críticos, que nunca se atrevieron ni a acercarse a sus propias durísimas verdades, conminan con mal disimulada impaciencia a los que sufren a crecer porque, según ellos, ya se les "pasó el arroz" para llorar por nimiedades que hace décadas que ocurrieron, que bien podría ser que no las recuerden bien, que fuesen exageraciones, deformaciones de la memoria, productos de su imaginación...

Legiones de corazones ciegos ejercen así de inquisidores, intentando amordazar los gritos de los pocos valientes que se atreven a desobedecer el cuarto mandamiento. No sea que, al oírlos, los propios corazones justicieros empiecen a despertar y descubran que ellos mismos, como casi todos, son una víctima más.

Silencio

Una seguidora me pregunta si podemos escribir algo para entender la actitud del padre de las niñas de Tenerife y lo cierto es que, además de la pena que me produce la muerte de una niña (que a la otra la siguen buscando, igual que al padre), no tengo nada que decir.

¿Qué podría decir yo sin saber nada de ese hombre, de esa mujer, de su relación? ¿Qué podría decir yo sin saber que hay en el corazón de ella, en el corazón de él, como fueron sus infancias, sus vidas, sus vínculos, sus miedos, sus tristezas, sus dolores, sus terrores, de qué se compone su desesperación? ¿Qué podría decir yo sin saber NADA de NADA?

Lo que oigo por ahí me espeluzna y no sólo en los medios de incomunicación (circos político-mediáticos-de género) o en las redes sociales, sino también en la calle. Oigo juicios sumarísimos, discursos de odio y venganza, personas canalizando sus rencores más añejos sobre un desconocido que ha cometido un acto, sin duda espantoso, pero sin que a nadie le interese, en lo más mínimo, entender el motivo de su locura, desesperación o maldad.

Muchos quieren hablar de estos temas, pero no para comprender, sino para no ser excluido de la masa rugiente o para azuzarla...

El problema es que sin analizar el problema, sin tomar las medidas más adecuadas y humanas nunca acabará esta espiral de violencia entre hombres y mujeres, entre mujeres y hombres y los niños seguirán siendo moneda de cambio de tantísimo odio y dolor. Y a veces en mis pensamientos más negros, sospecho que los que dicen luchar contra ella, en realidad, están interesados no sólo en perpetuarla, sino en incrementarla.

Y mientras seguirán matando/suicidándose/muriendo personas.

Y mientras yo seguiré apagando la tele siempre que note que intentan manipularme.

Y mientras seguiré borrando comentarios o bloqueando personas fanatizadas que se irritan conmigo cuando escribo cosas así y no me pongo de su parte, como "toda mujer moderna y empoderada debe hacer".

Pero el caso es que YO PREFIERO EL SILENCIO cuando lo único que sé es que ha muerto una niña y no puedo comprender por qué.

Duelo por la muerte de un amigo-animal

El dolor que una persona puede sentir por la muerte de un amigo-animal (que no mascota, que no animal de compañía) puede ser tan enorme como incomprensible para muchos. Y al cabo de muy poco tiempo empezarán a decirle, con la mejor y equivocada intención del mundo, que se busque/compre otro, que un clavo saca otro clavo, etc.

Pero no es tan fácil. Y si bien es cierto que lo ideal sería depositar los afectos en nuestros congéneres y no en animales sustitutos de las personas, también lo es que este mundo es profundamente imperfecto y algunas personas que han sido abandonadas, maltratadas, traicionadas por su madre y/o por su padre confían más en los animales que en las personas como vimos, por ejemplo, en la Psicobiografía de Marlon Brando.

Y esto es así porque con los animales todo está, al menos en apariencia, más claro. Son, como aseguraba Freud refiriéndose a los perros, seres simples que muestran su placer o su displacer de forma directa. Por eso resulta, para tantas personas, fácil y tranquilizador relacionarse con ellos.

Y cuando pierdes a tu animal, sea grande o pequeño, joven o viejo, pierdes una relación especial e insustituible en la que has podido expresarte, en la que has podido hablar, jugar, en la que has podido ser el niño que tal vez nunca fuiste. Una relación en la que has dado y recibido. Has perdido lo que para ti ha sido, sin ninguna duda, un GRAN AMIGO.

Y por eso este duelo NO es fácil de pasar.

Y por eso un clavo NO quita otro clavo.

Y por eso, como en casi todo en la vida, sólo cabe que la tristeza siga su curso, como el agua, como las flores, hasta que un día el recuerdo de tu amigo ya no te haga llorar más.

El terapeuta-bombero

A menudo me llaman personas "desesperadas" con graves problemas, que me piden una sesión urgentísima porque lo están pasando "muy mal".

Si la sesión llega a producirse (que no siempre es así, porque muchos no están dispuestos a esperar unos días y mucho menos visitar mi web para saber como funciona el servicio, ¡cómo se me ocurre indicarles semejante majadería!, enseguida me doy cuenta de que estoy ante una persona que sufre, pero que no tiene el más mínimo interés en comprender nada, en trabajar nada. Que estoy ante una persona que sólo me busca para que le apague, en una o dos sesiones como mucho, un fuego que la atormenta tal vez desde hace años o décadas.

Aún así, haces en la sesión todo lo que puedes, le preguntas, la persona vomita, le explicas, le das pautas, le facilitas información (libros, webs, otros profesionales), la contienes, le dedicas todo el tiempo del que dispones y ella te pide una segunda sesión. Pero... notas que algo ha cambiado. Ahora ya no tiene ninguna prisa y te pide cita a semanas vista, según lo dispongan sus horarios, sus compromisos familiares, sociales o sus deseos... Y anotas esa cita con todas las dudas del mundo.

Pero no es de extrañar. Porque según mi experiencia en estas lides, cuanto más imperiosa es la petición inicial de ayuda, más rápida es la deserción del paciente, casi siempre sin avisar.

Y ahí ando, con la continua sensación de que cada vez son más excepcionales las personas que quieren entender, y entienden, en qué consiste hacer terapia. Y la hacen. Y apagan sus fuegos desde dentro, bien cogidos de la mano de su terapeuta durante un tiempo, para soltarla después. Porque esa es la única manera.

Todo lo demás son desahogos, parches, meras aspirinas emocionales que no sirven para nada y por eso estas personas siempre están igual.

Matemáticas

Se diría que la psicoterapia no tiene nada que ver con las matemáticas, pero no es del todo cierto.

Por ejemplo, es una "fórmula" de lo más precisa que cuanto más has de esforzarte para que una persona te "quiera", ese amor no existe y nunca existirá.

Como también es "matemático" que cuando descubras (de verdad, de corazón) el vano esfuerzo que has estado haciendo tal vez durante años, sufrirás profundamente al concienciar tu empecinamiento neurótico y sentir el vértigo de tanto tiempo y tanta vida perdida.

 

Atracción-repulsión

Muchas parejas acaban rompiéndose por lo mismo que un día les atrajo y las unió.

Por ejemplo, una mujer muy emocional se enamora de un hombre reprimido y, en apariencia, frío que la complementa y contiene. O al revés.

Con el tiempo, las evidentes diferencias y los profundos desencuentros, ambos acabarán sintiéndose solos, incomprendidos, desesperados y detestarán del otro todo eso que, hace tiempo, les enamoró.

No hay culpables.

Es la vida.

Vacío

Oigo cómo una mujer joven, a la que presentan como cineasta y escritora, afirma que el tomarse un café en la terraza de un bar le ha devuelto la vida. Que ella si no sale, no vive. Y si no vive, no tiene nada que decir.

Y de golpe se me hacen muy presentes los motivos por los que no me interesan en absoluto las novedades literarias, y al cine hace tantísimo tiempo que no voy.

Borrando el pasado

Un anciano es una persona vieja que ha vivido muchas experiencias, buenas y malas, que ha hecho el bien y ha hecho el mal, que ha tenido su buen o mal carácter, que ha cuidado y/o maltratado y por lo tanto, como es natural, algunos la aman y otros la odian.

Y, sin embargo, hay categorías vitales que borran de un plumazo el pasado (e incluso el presente) de esas personas, que las "santifican", que las convierten por arte de magia en seres angelicales que jamás han hecho ningún mal. Son los viejos, las madres y los muertos.

Por este orden o el que vosotros queráis.

 

 

 

"Amores sordos"

Hay personas que afirman quererte mucho... Y os veis, os llamáis, os divertís, todo parece ir muy bien. Pero en el momento en el que quieres confiarles el daño que has recibido por parte de alguien a quien ellas también dicen querer mucho, no sólo se niegan a escucharte sino que afirman que "eso son cosas que tú llevas dentro", o "que cada cual vive las cosas a su manera" o "que te tomes tu tiempo para recapacitar" o "que intentes arreglarlo para que todo pueda volver a ser como antes", etc.

Y después siguen diciendo a unos y a otros, como si de un mantra se tratara, que te quieren mucho, mucho, mucho... y que no entienden por qué has decidido alejarte o romper tu relación con ellas, que lo consideran una tremenda injusticia por tu parte y/o un síntoma evidente de lo mal que estás.

De las distintas maneras de tratar a un niño

Es mediodía y aprovecho los restos de una soleada mañana de primavera. Estoy sentada, leyendo, en un agradable parque. Hay amplias zonas verdes, árboles vetustos, pájaros revoloteando y cantando, un gran lago con un surtidor espumoso. Hay amplias veredas por donde caminan todo tipo de personas: grupos de ancianos, adolescentes bulliciosos, hombres y mujeres que vienen o van a comprar o a trabajar, parejas con niños, y perros, muchos, muchos perros... Frente a mí, en un amplio césped corren y retozan varios de ellos.

Dejo mi lectura y veo cómo avanza hacia mí una pareja de casi ancianos. Ella muy bien vestida y él mucho más informal, en compañía de un niño de menos de dos años, todavía con su gran pañalón. Evidentemente son sus abuelos. El niño me llama la atención, es muy gracioso, como un hombrecito diminuto vivaz, inquieto, que mira fascinado en todas direcciones. Está descubriendo el mundo.

De pronto se detiene frente al césped donde juegan perros y empieza a señalar aquí y allá, alborozado:

- ¡Guaguaus, guaguaus...!

La pareja se detiene un momento con él para mirar la escena, pero enseguida la abuela, impaciente, sin esperar a nadie, sigue el camino ordenando "Vamos".

Ninguno de los dos parece escucharla. El abuelo sigue con el niño, acompañándolo, compartiendo afectuoso, tranquilo y con atención sus descubrimientos caninos:

- Sí, guaguaus, ¡qué bonitos, eh! ¿Te gustan? -sonríe-. ¡Mira allí, aquel otro, qué grande...! ¡Mira ése quiere bañarse en el lago!

Y el crío mira feliz, fascinado, alucinado... La escena, el diálogo cómplice del viejo y el niño, precioso, enternecedor, dura algunos minutos. La abuela, que ha seguido caminando, alejándose, no ha tenido más remedio que pararse y desde lejos, a gritos, ordena varias veces y con creciente impaciencia a su marido:

- ¡Pero cógelo ya de una vez, venga!

El hombre aún se demora un poco más y finalmente, sin coger al niño, sin reñirlo, ni ordenarle nada, lo convence:

- Mira, Christian, vamos para allí, que hay palomas y también ¡vamos a subir las escaleras!

Y el crío comienza a seguir, feliz, risueño, a su abuelo. Y lo coge de la mano.

En ese mismo instante, una mujer de mediana edad, que se acerca al lugar presenciando la escena, comenta con agrio desdén al pasar junto al abuelo:

- Sí, ya empieza a tener que hacerse lo que él quiera...

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Moraleja: La única persona que VE al niño, se interesa por él, respeta y comparte sus primeras experiencias, y disfruta evidentemente haciéndolo, es, en este caso, el abuelo. La abuela, centrada en su propio deseo, no ve al niño, ni al abuelo, y (por motivos que ella sabrá o no) sólo quiere DOMINAR, ser obedecida por ambos. Y la desconocida invasiva, a la que nadie le ha pedido su opinión, es de las muchas que creen, lamentablemente, que los niños pequeños son todos unos tiranos insoportables a los que hay que domesticar.

Tiempo perdido

Mucho del tiempo que has dedicado a buscar opiniones, descripciones, teorías, métodos, soluciones para "lo tuyo" ha sido un tiempo perdido.

Un tiempo en el que te has llenado la cabeza y el corazón de razones ajenas.

Un tiempo en el que no te has escuchado, no te has sentido, no te has conocido, expresado, vaciado, vomitado.

Un tiempo en el que parecía que hacías algo importante por tu corazón cuando... en realidad... sólo estabas refugiado en un muro de palabras.

 

Defiéndete

Si complaces siempre a los demás y nunca te defiendes, prepárate...
¡Serás devorado!

Edificios destruidos

No, queridos amigos. No, queridos colegas. Las personas no nos volvemos locas de golpe.

La locura, queridos amigos, queridos colegas, se genera SIEMPRE en la infancia. Cuando nuestros padres nos "construyen" a base de maltrato.

Las muy malas infancias, queridos amigos, queridos colegas, solo generan edificios tan frágiles, tan mal construidos que un día, en uno de esos dolorosísimos golpes de la vida, colapsan porque sus dañados cimientos ya no aguantan más...

Y es entonces, cuando muchas personas y demasiados profesionales de la salud emocional, haciendo alarde de una ignorancia, fanatismo y/o ceguera difícil de calificar, culpan al detonante que hizo que esa persona se rompiera por la grieta de su devastadora infancia.

Por eso, los que sí sabemos que nadie enloquece por un conflicto de pareja, asistimos impotentes y asqueados a la participación de profesionales de la "psicología" en obsesivos y repugnantes circos mediáticos cuyos "análisis" no son más que discursos vengativos, contaminantes panfletos políticos sembradores de odio, con la hipócrita excusa de defender a la mujer.

Y así se propaga la idea de que mamá y papá lo hicieron muy, muy, muy bien y el culpable de todo lo que nos pasa es ese hombre que apareció en nuestra vida cuando ya teníamos 20 años y nos la "destrozó".

No, queridos amigos, queridos colegas. Intervenir en este aquelarre mediático de una cadena de TV untada por partidos políticos muy concretos y que alcanza audiencias estratosféricas, no es defender a nadie. Es un tristísimo, exhibicionista y perverso lavado de cerebro en el que una persona que realmente pretenda la consciencia, el crecimiento, el fortalecimiento de mujeres y hombres, de hombres y mujeres, NO participará jamás.

Autor del graffiti: Julien Malland, Seth Globepainter

Psicología e ideología

La psicología es o, mejor dicho, debería ser, un método de crecimiento e individuación de las personas. Por eso la buena psicología es amoral e incompatible con cualquier ideología.

Y esto es así porque la ideología niega la realidad y pretende que todo individuo se adapte, milimétricamente, a su argumentario.

Así que es conveniente no confundirse y dejar de predicar, de forma ciega, insolente y reiterativa, en perfiles (o messengers) de profesionales que una y otra vez demostramos que huimos del adocenamiento y pretendemos que cada cual (hombre o mujer, mujer u hombre) sienta, piense y decida lo que mejor le parezca, lo que le haga más feliz. Que en eso, queridas AMIGAS, consiste la individuación.

Y nada más, que a buen entendedor pocas palabras bastan ;-). y este tema es cada día más agotador.

Niños

Niños tristes, niños enfadados, niños aislados, niños abandonados, niños agotados, niños corriendo de un lado al otro buscando una cierta salvación... Niños que no pueden o no quieren reconocer que son niños. Niños emparejándose y criando a otros niños. Niños viejos que en sus últimos momentos siguen llamando a su mamá...

El único motivo para hacer terapia

Hay personas que sólo acuden a terapia para criticar a su pareja.
Hay personas que sólo acuden a terapia para complacer a su pareja.

Ninguna de estas personas sabe, ni desea saber (por mucho que se lo digas), que el único "motor" de una buena terapia es el deseo profundo y real de crecer.

Lo que pase después con tu pareja (y con el resto de tu vida) será la consecuencia de tu transformación interior, que nadie puede, ni debe, prever.

Salvar algo

Cuando se inicia la guerra en una familia, las ovejas negras siempre intentamos salvar algo. Y a veces hablamos con el progenitor que creemos "bueno" y le decimos: "Me duele lo que está pasando... sobre todo por ti. Porque eres al único que quiero".

La traición, la estocada emocional viene cuando éste responde: "Pues no me quieras tanto y obedece a tu madre (o padre)".

Y es que nunca hay un progenitor "bueno" y uno "malo" si el maltrato se mantiene. Solo adoptaron, inconscientemente, los papeles de poli bueno y poli malo y tú, porque lo necesitabas, te lo creíste.

Una madre buenísima

Oigo la entrevista a una escritora que se confiesa mala compañera, mala amiga, mala pareja pero... ¡buenísima madre! ¡Como si eso fuera posible!

Describe la maternidad como algo milagroso, perteneciente a una realidad paralela que nada tiene que ver con su salud emocional.

Y, oyéndola, tengo la certeza de que nada que se le diga servirá.

Para ella, para tantas como ella, la maternidad es un consuelo, un refugio, una defensa contra un vacío, un dolor que no pueden o no quieren enfrentar.

El problema es que su intento no solo no les servirá, sino que destruirá a otro ser humano.

Su hijo.

Anestesiar tu corazón

Si has tenido que anestesiar tu corazón para no sentir todo lo malo que te han hecho, tampoco podrás sentir lo bueno de la vida.

Este tipo de anestesia es siempre general.

Por eso la única solución es despertar.

A tu manera

Hay una cosa mucho peor que decirte lo que tienes que hacer: decirte lo que tienes que SENTIR.

Como si la vida fuera un molde, un manual de instrucciones o el prospecto de un medicamento.

Y... ¿qué pasa si hace años que no tienes sexo con tu pareja, pero estáis bien así? ¿y qué pasa si a menudo detestas a tus hijos porque no te dejan vivir, ni instante, en paz? ¿y qué pasa si odias a tus padres y no les perdonas su maltrato? ¿qué pasa si tu duelo no cumple las fases que alguien dijo ha de cumplir? ¿y qué pasa si sientes que el mundo es una mierda, estás deprimido y apenas sales? ¿Qué pasa si no puedes ni quieres adaptarte y mucho menos ser optimista y positivo? ¡¿Qué pasa?!

No pasa absolutamente nada.

Cuando sí pasa, es cuando alguien te niega el derecho a sentir lo que sientes. Cuando te censura, cuando te confunde, cuando te obliga a reprimirte hasta el punto de desconocer lo que hay en tu corazón o instala en ti una culpa tan enorme y dolorosa que te pasas la vida luchando entre lo que realmente sientes y lo que se supone deberías de sentir.

Cuando sí pasa es cuando nunca te permites sentir a tu manera.

Incoherencias perversas

El que dice que quiere cuidarte, protegerte, que todo lo hace por tu bien, tiene que demostrarlo. Porque como dice el refranero español: "Obras son amores y no buenas razones".

Y es que parecemos haber olvidado, o tal vez nunca hemos sabido, que el que te cuida no te miente, no te confunde, no intenta convencerte de nada y, sobre todo, no te amenaza. La amenaza no forma parte de la protección y el cuidado. La amenaza es coacción, es dominio, es un intento de sometimiento.

Ahora, con la pandemia, nuestros gobernantes-cuidadores nos amenazan con multas si no usamos la mascarilla, si nos saltamos los confinamientos, si no respetamos el toque de queda, la distancia social, etc. Pero si, contradiciendo su propia orden (de no salir y relacionarnos lo menos posible), unos insensatos convocan unas elecciones, la gente tiene miedo y se niega a estar en una mesa electoral, entonces la amenaza arrecia y anuncian no sólo multas, sino penas de cárcel...

Y estamos tan insensibilizados, tan acostumbrados al maltrato, a la manipulación, a los psicópatas con los que hemos crecido, que no podemos ni verlo ni reaccionar.

Si no fuera todo tan sumamente espantoso, habría que admirar su capacidad de doblegar a todo un mundo sólo a base de palabras.

Padres ambivalentes

La única posibilidad de reaccionar, de defenderse, de huir de un peligro es verlo, sentirlo, saberlo. Por eso los padres más dañinos no son los que abandonan o los que maltratan a sus hijos, sino lo que, además de hacerlo, los confunden con su ambivalencia.

El niño (que no puede resolver el dilema de si sus padres lo quieren o no) crecerá solo, desprotegido, debilitado, paralizado, atrapado en un cóctel de desamor, miedo, culpa, odio y dependencia que tendrá que reprimir y, por lo tanto, expresar en forma de síntomas.

Son esos pacientes que si algún día inician una terapia afirman que su infancia ha sido muy feliz, que adoran a sus padres y que desconocen por completo el origen de sus males.

Con el tiempo (y mucho trabajo y dolor) descubrirán la enorme mentira en la que han vivido y entonces sí, conscientes de su verdad, podrán reaccionar, defenderse o huir de lo que tanto los dañó.

Niños rebeldes

Los hijos rebeldes son, muy a menudo, los más sanos, por eso "ven" más, no soportan las injusticias y señalan con más o menos osadía a su madre y/o a su padre lo que hacen mal. No obstante, el precio que suelen pagar es muy alto: casi siempre son catalogados como ovejas negras y se convierten en el blanco perfecto de la ira familiar.

Porque lo cierto es que la mejor salud emocional en el seno de una familia patológica te convierte automáticamente en enemigo, ya que con tu diferencia, con tus protestas, con tu rebeldía, pones en peligro el elaborado entramado defensivo (consciente e inconsciente) de tus maltratadores.

Maradona

Es fácil culpar de todo lo que vivió Diego Armando Maradona a la pobreza, el éxito, las malas compañías, las drogas, el alcohol. Es fácil que unos lo erijan en nuevo Dios, como también lo es odiarlo por agresivo, drogadicto, alcohólico, maltratador, infiel, mal padre, supuesto abusador y pederasta... Lo difícil es ver al ser humano y tener la certeza de que, donde hay muchos hijos, lo poco que da una madre dañada es nada. Lo difícil es entender que el hambre emocional extrema nos impide crecer y nos convierte a todos, sin excepción, en bebés perpetuos, siempre en busca desesperada de "biberones" que nos conducirán, con toda seguridad, a trágicos precipicios vitales. Lo difícil es comprender las miradas, los gestos, las lágrimas, la desesperación, las sonrisas, las actitudes... Lo difícil (para una humanidad ciega, sorda y loca siempre huyendo en estampida de la realidad y de sí misma) es tener la certeza de que TODO SE ORIGINA EN LA INFANCIA. Y que lo de después, lo de ahora, lo de hoy, lo de toda nuestra vida... son siempre las consecuencias.

El Horror

No te quepa la menor duda: si una persona, durante años, te trató mal, es MALA para ti. Sea tu madre, sea tu padre o un dios redivivo.

Por eso se me hace cada vez más insoportable escuchar esas conversaciones que hablan de maltratos terroríficos, etc., pero que siempre acaban relativizándose con los rituales neuróticos de siempre: "en el fondo es una buena madre", o "eso pasó hace mucho tiempo", o "no está bien hablar mal de los padres", etc.

La locura humana no tiene límites. Muchísimos padres maltratan a sus hijos y cuando éstos se atreven a quejarse, a defenderse, entre todos, de una u otra manera, los amordazamos, les tapamos la boca.

Y después, como los seres perfectamente escindidos que somos, nos quejamos de los políticos, de los poderosos, de los abusos, de las injusticias, etc., cuando la única verdad es que ES EN NUESTRAS CASAS DONDE SE ORIGINA EL HORROR.

Los que idealizan

Hace muchos años estudié con un psicoanalista viejo y sabio que, cuando alguien lo piropeaba en exceso, le espetaba malhumorado:

- ¡No me idealices!

Yo pensaba: "¡Qué borde es este hombre...!"

Sin embargo, hoy, que la vida va pasando, he perdido mi ingenuidad y he ganado en experiencias, sé que tenía razón. Que los que idealizan buscan una fantasía inexistente, su fantasía, y son, por tanto, los primeros que abandonan las relaciones y/o las terapias.

Ahora soy yo la que, cuando me piropean en exceso, sonrío procurando no ser borde, pero sabiendo lo que, con toda seguridad, va a ocurrir.

Niños dañados

La psicoterapia, como el paritorio, el wc o la tumba, es transversal.

Da lo mismo si eres rico o mendigo, porque en realidad lo único que eres es un niño dañado.

Enganche

La paradoja es que el el maltrato en la infancia produce "enganche".

Por eso las terapias profundas son difíciles.

"No lo soporto"

Muchas personas no pueden soportar ni la mera idea de que su pareja les diga:

-”Perdona, ya hablaremos luego, es que ahora necesito estar solo/a”

Así de dañados están sus corazones y así de tóxicas serán sus relaciones de pareja y la crianza de sus hijos.

Y no, no es adivinación. Es simplemente que por el humo se sabe dónde está el fuego.

 

Señales

Nadie abandona una relación (sea la que sea) de golpe, por capricho, porque sí...

Otra cosa muy distinta es que el "abandonado" no haya podido (o querido) ver y/o creer las señales de que las cosas iban, desde hace tiempo, de mal en peor...

"Mi hombre ideal"

Muchas mujeres critican ferozmente a su pareja en consulta y cuando les pregunto cómo es el hombre que ellas necesitan, acostumbran a responderme:

- que me haga reír
- que sea detallista
 - que sea ambicioso
- que sume pero que no reste
- que sepa lo yo que necesito sin tener que decírselo
- que sea el padre de MIS hijos al 100%
- que siempre lo hagamos todo juntos...

Sin embargo, cuando les pregunto qué harían ellas para corresponder a todas las dádivas de ese hombre tan maravillosísimo, ninguna entiende a qué me refiero. Alguna, incluso, se atreve a decirme que a ver si me he pensado que el amor es un business...

De miedo e infancia

Sé de madres que juegan a hacerse las muertas para que sus hijos se asusten y las quieran... Sé de madres que amenazan con matarse si sus hijos no se portan bien... Sé de madres que enloquecidas gritan mientras blanden cuchillos o tijeras a pocos centímetros de sus pequeñas gargantas... Sé de padres que miran iracundos a sus hijos amenazándolos con sus gigantescos puños... Sé de padres que se burlan sádicamente de sus hijos (ahora incluso lo suben a las redes sociales). Algunos los amenazan, desde muy pequeños, con matarlos si salen putas o maricones... Sé de padres que gritan, pelean, se reprochan, se insultan, se golpean (sobrios, borrachos o drogados) ante la mirada aterrorizada de unos pobres niños...

Sé de hijos que, incomprensiblemente para la mayoría, no levantan cabeza, habiendo tenido una vida aparentemente normal y sin que nadie les haya tocado nunca ni un solo pelo.

Y sé que esto es así porque el MIEDO Y EL DESAMPARO (unos padres incapaces de proporcionar un mínimo de tranquilidad, afecto y consuelo) destroza el corazón de un ser humano exactamente igual que otros maltratos mucho más evidentes.

El nombre que nos nombra

Nuestro nombre, para bien o para mal, nos representa. Lo eligieron nuestros padres incluso antes de nacer... Nos ponen nombres bellos, nombres exóticos, nombres comunes, nombres de antepasados, nombres de actores, de perfumes, de canciones, nombres extranjeros, nombres de moda, nombres fruto de la ausencia, la nostalgia, la felicidad, el deseo, la frustración... Y algunas personas se identifican tanto con su nombre que cuando en terapia les preguntam...os “-¿Quién eres tú?” a veces, responden: “-Raúl ¡Soy Raúl!”

Así de importante es el nombre que nos nombra.

E igual que hay padres tan dañados e inconscientes que cuando se enfadan con sus hijos se niegan a hablar con ellos durante horas, días o semanas (por muy pequeños que estos sean); también los hay que prefieren agredirlos diciéndoles que no saben quienes son, que no los conocen y, en consecuencia y muy coherentemente con su delirante maltrato, se niegan a pronunciar su nombre...

Así de importante es el nombre que nos nombra.

Una madre "amorosa y agradecida"

Es mediodía y hay poca gente por la calle, el momento en el que, cuando puedo, aprovecho para estirar las piernas y ventilar el corazón.

Cerca de un colegio veo parado, cabizbajo, en medio de la acera a un chico de unos trece años, con mochila, bermudas y chaqueta a pesar del calor... No hay nadie más... Al pasar por su lado me dice:

-No está mi madre...

Me paro, me parece muy mayor para que necesite que su madre vaya a buscarlo pero veo sus ojos y su rostro inexpresivo. Me recuerda al hijo de alguna pacienta al que ya han etiquetado... Le pregunto si tenía que ir a buscarlo, me dice que sí y me pide el teléfono para poder llamarla... Recuerda perfectamente el número, se lo marco y le dejo el móvil para que hable con ella. Se aparta un poco de mi, mira al suelo mientras espera un rato...

-¿No te contesta? -le pregunto

-No – me dice devolviéndome el móvil.

Le pregunto si quiere llamar a alguien más, me dice que no, que se va a su casa que si camina por esa misma calle llega... Lo tranquilizo diciendo que seguro que se encuentran allí. Me da las gracias sin mirarme y se va en dirección contraria a la mía.

Al cabo de unos 10 minutos suena mi móvil. Respondo y oigo las risotadas de unas mujeres que se lo están pasando muy bien. Un de ellas me dice:

-Me han llamado de este número.

Le cuento la historia: un chico en la calle esperando a su madre que me pide el móvil que la llama que no le contesta que se ha ido a casa...

-Que se ponga -me exige con voz de ejecutiva cabreada.

-He estado con él mientras llamaba pero se ha ido a casa, me ha dicho que era capaz de llegar... yo voy en dirección contraria.

-¿Y no lo ves? ¡Búscalo, llámalo! - en ese momento ella ya está muy alterada y yo convencida de que se ha olvidado por completo de su hijo.

Le repito, haciendo acopio de toda mi paciencia, que en ese momento ya no es mucha, que ya hace un rato de eso, que él se ha ido en otra dirección. Y entonces esta madre amorosísima y agradecidísima me responde gritando:

-¡¡¡¡Pues muy bien!!!!

Y me cuelga.

Y ahí es cuando todas las piezas del puzzle me encajan y compruebo, por enésima vez, que en el corazón de las personas nada ocurre por casualidad y lamento lo que habrá vivido y aún va a tener que vivir este pobre chaval..

Vida triste

Una vida repleta de pequeñas frustraciones sin apenas ninguna alegría,
producen una gran tristeza.

No todo tiene que ser enorme o evidente,
pero siempre, siempre, siempre,
tiene y tendrá sus razones.

Familias-mafia

Demasiadas familias son verdaderas mafias.
Cuestionar a sus miembros y/o intentar escapar del papel que te han asignado
te convierte, SIEMPRE, en su enemigo.

Por eso, en estos casos, BIEN está, lo que MAL acaba.

De fuertes y débiles

Las desgracias de la vida pueden vivirse/sentirse de muchas maneras: con fortaleza, con fragilidad, con impotencia, con miedo, con tristeza, con angustia, con agotamiento, con desolación, etc... Y sin embargo, la única que la mayoría alaba y admira es la fortaleza. Sólo se habla de personas que permanecen "enteras", que dan "ejemplo", que regalan "lecciones de vida", que luchan, que mantienen la esperanza y la sonrisa hasta el final...

Pero lo que no sabemos, es que cada vez que insistimos en este cribado emocional, que ignoramos o despreciamos a todos los que no pueden ser fuertes, estamos hablando de nosotros mismos. De hasta qué punto no nos permitimos sentirnos frágiles, impotentes, miedosos, tristes, angustiados, agotados, desolados...ante los golpes de la vida... y nos repetimos y les repetimos lo que a nosotros tantas veces nos dijeron: "-¡Te pase lo que te pase tira p'alante y sin lloriquear..."

Y así, muchos maltratados que se vieron obligados a casi no sentir, a blindar su corazón, ahora censuran a otros maltratados que por lo menos sí pueden permitirse, en algunas ocasiones, caer y no ocultarlo...

¿Quienes son, en realidad, los fuertes?

La vida es...

Pretender ver sólo la parte buena (o la parte mala de la vida)
es como obcecarse en que una mecedora se balancee sólo hacia delante o hacia atrás.

Sin embargo la vida es, precisamente, ese vaivén entre lo bueno y lo malo,
ese vaivén a veces tranquilo, a veces frenético,
y a veces... algunas, muy pocas... esa quietud...

Alérgicos a la verdad

Es matemático. Cualquier escrito en el que se mencione la responsabilidad de la madre (y del padre) en el dolor emocional de sus hijos, es sistemáticamente contestado por una o varias personas que justifican, minimizan, relativizan, positivizan el maltrato de dichos padres. ¿Por qué?

Porque no pueden soportar, debido a sus propias experiencias, LA REALIDAD y responden a lo que decimos en un evidente acto reflejo, como cuando nos golpean la rodilla y levantamos la pierna o cuando la pulga cae en una sartén caliente ¡TIENE QUE SALTAR!

Así es y ha sido siempre el corazón humano de la mayoría: ALÉRGICO A LA VERDAD

Bajar la luna

Te equivocas al pensar que intentando bajarle la luna a alguien, al final, te querrá.

Y cuando te canses, cuando te quejes, cuando llores al descubrir que eres un enfermo de esperanza y que le has dado, sin motivo alguno, la vida entera, se enfadará... Porque lo único que quiere todo narcisista es: "que todo me complazca, que nada me moleste". Lo demás no le interesa.

Pero esta es, aunque no lo parezca, una buena noticia. Porque cuando lo descubras y te horrorices de su ...reacción y de tu neurótica esclavitud, será tu momento: ¡podrás empezar a trabajar para vivir de otra manera!

http://olgapujadas.blogspot.com/…/el-sindrome-del-salvador.…

http://olgapujadas.blogspot.com/…/enfermos-de-esperanza.html

 
 

No estás disponible

¿Y cómo vamos a estar disponibles para nuestros hijos (y pareja, amigos, etc...),
si nos pasamos la vida luchando con nuestro corazón
para no ver el maltrato que recibimos de nuestros padres?

¿Recibes lo que das?

Una de las mentiras más extendidas es la afirmación: "recibes lo que das". Como si la vida fuera una balanza perfecta, una fórmula matemática precisa, sin errores ni excepciones... Como si las personas, neuróticas todas, supieran siempre de la bondad del otro y correspondieran a su afecto de la misma manera y en la misma proporción.

Pero todos sabemos (o deberíamos saber) que la vida es lo que es: caótica, injusta, buena, mala, dulce, cruel, triste, alegre, depresiva, esperanzadora... Y que damos y recibimos, no siguiendo las consignas morales con las que intentan domarnos, sino, según sea la salud de nuestro corazón.

De falsos perdones

Pedir PERDÓN cuando no se siente REMORDIMIENTO por el daño causado es MENTIR.

Por eso tantas personas dicen cosas como:

"-Si tengo que pedirte perdón por algo que te haya molestado..." ...
"-Te pido perdón porque tú lo necesitas..."
"-Te pido perdón porque tu madre está sufriendo mucho..."
"-Te pido perdón pero déjame volver a ver a mi nieto..."
etc...

Se utiliza la palabra "perdón" como ritual, como manipulación, porque toca, para calmar al otro, para no perder algo, para seguir haciendo lo mismo de siempre, etc... Por muchos motivos menos por el único que debería ser:

"-Me siento muy mal por lo que te he hecho, perdóname, no volverá a suceder NUNCA"

Y nunca más vuelve a suceder. O si sucede, vuelve la angustia, la culpa y los esfuerzos sinceros para reparar la relación y para mejorar.

"Mi mamá"

¿Por qué tantos adultos hablan continuamente de su madre?

Sencillamente porque NO son adultos.

Son bebés que no saben que lo son y/o no pueden o no quieren dejar de serlo.

Sin consciencia no vale

Nadie maltrata porque quiere, porque le guste, porque sea malo, porque así lo haya decidido. Una persona maltrata porque es "poseída" por su inconsciente. Porque una fuerza poderosísima, imparable y agotadora le empuja a ello. Muchas después quedan agotadas, confundidas y atónitas, sin poderlo creer, diciendo: "no sé por qué lo he hecho, no lo entiendo, yo no quería..."

Por eso los consejos, las instrucciones, las broncas, los discursos morales no sirven de nada. Sólo la c...onciencia, la expresión de las emociones hará que esa fuerza disminuya y la persona deje de maltratarse y de maltratar.

Todo lo demás, puede reprimir durante un tiempo, pero a medio-largo plazo no funciona.

NUNCA.

Día a día

Nada ocurre por casualidad ni de la noche a la mañana. El corazón de un niño no se rompe por un solo "error". Hacen falta muchos y repetidos "errores" maternos/paternos a largo de años, de décadas, de toda una vida...

Pero no podemos/queremos oírlo. Pero no podemos/queremos verlo.

Porque lo cierto es que los niños con su mirada, sus gestos, sus tristezas, sus miedos, su rabia, su pasividad, su hiperactividad, sus apegos o desapegos, sus dibujos, sus gritos, sus silencios, ... etc... expresan, como pueden, como les permitimos, lo que les pasa...

Algunos, incluso (sus madres me informan en consulta) dicen cosas como éstas:

-"Me tratas así porque sabes que no me puedo escapar"
-"Eres mal@ siempre me estás gritando y pegando"
- "Un día me quieres mucho, otro día no me quieres nada ¿no puedes quererme siempre igual?"
- "¿Por qué tengo que ser bueno si nunca me vais a querer?"
- "¡Siempre os estáis peleando no quiero vivir aquí!"
- "Matadme, si tanto os molesto y todo se acabará"

Son sólo unos pocos ejemplos de como los niños nos dan, si les escuchamos, el diagnóstico de lo que está ocurriendo en su familia y en su corazón.

El problema es que no podemos/queremos oírlo. El problema es que no podemos/queremos verlo. Y así nos va...

Nadie cambia sin miedo

Nadie cambiará nunca su forma de tratar a una persona si no conciencia el daño que le hace,
si no se asusta del sufrimiento que provoca
y si no tiene miedo de perder su amor.

¡No me escucha!

¿Por qué él/ella nunca te escucha?

¿Porque no puede, porque no quiere o porque con el tiempo... está agotad@ de tanta queja, de tanto conflicto, de ser el paño de lágrimas de tu dolor y huye de ti?

Nada ocurre por casualidad.

 

Terapia bidireccional

Una buena terapia es siempre BIDIRECCIONAL.

Se ha de trabajar el maltrato que has recibido, pero también el que TÚ infringes a los demás.

No querer tratar cualquiera de estos dos aspectos, convierte la terapia en un simulacro sin resultados.

Neurosis compatible

Una relación de pareja requiere dos neurosis compatibles.

Por tanto, si no "soportas" la locura del otro pero tampoco lo dejas,
revisa la tuya,
porque estás enganchado al problema.

Bolas de billar

La mayoría de parejas, una vez pasada la euforia inicial, no saben por qué están juntas, no saben por qué se pelean, no saben dialogar ni resolver conflictos y cuando se separan tampoco saben los motivos. Antes de eso, muy a menudo, uno de ellos ya ha encontrado a otra persona y la historia vuelve a comenzar...

Son, lamentablemente, bolas de billar entrechocando todo el tiempo.

Y eso es lo que sus hijos mamarán.

 

De malos padres viejos e hijos cuidadores

Por poco observador que sea uno y haya pasado algún tiempo en hospitales y/o geriátricos habrá podido presenciar escenas muy poco amorosas entre padres viejos e hijos "cuidadores". Y es muy fácil pensar qué malos son esos hijos que los tratan mal, que a la mínima se impacientan y levantan la voz... Qué fácil es juzgarlos y ponerse de parte de ese viejo que ahora parece tan desvalido.

Pero yo prefiero fijarme en los hijos, en sus gestos, su cara, su mirada... Comprender que todas las historias son distintas, pero al mismo tiempo se parecen... Padres tóxicos e hijos atrapados, obligados a cuidarlos por necesidad o culpa, cuando lo único que desean, en lo más profundo de su corazón, es salir corriendo o que se mueran lo antes posible para que todo acabe.

Y es que esos hijos ahora adultos, que se desesperan con tanta facilidad, sólo son niños desqueridos, agobiados, abusados, maltratados que tuvieron y posiblemente siguen teniendo, duras secuelas emocionales y a los que se les exige que devuelvan lo que ellos nunca recibieron: ALEGRÍA, ATENCIÓN, CUIDADOS, AMOR... Son hijos atrapados, obligados a atender a un padre o a una madre que los enloquece y no tienen, casi con seguridad, a nadie a quién decírselo sin que los mire con esa mezcla de incredulidad y dureza que significa: "eres un desalmado y haz el favor de cuidar a tus padres como es debido"

Vivimos en una sociedad moralista donde nadie quiere entender que nada ocurre por casualidad, que todo tiene sus motivos. Y así nos va...

El corazón de vuestro hijo

Padres, podéis matar el corazón de vuestro hijo con el fuego de la ira o con el hielo de la indiferencia.

Pero SÓLO podréis darle vida con la calidez de vuestro amor.

Defensas

Los seres humanos sobrevivimos a los daños recibidos en nuestra infancia (de los que no podemos huir) desarrollando represiones, bloqueos, defensas... Es un intento desesperado de no sufrir...

Pero estas defensas que en un principio nos protegieron, aunque no del todo, no tardan en traducirse en síntomas, en decisiones equivocadas, en malas relaciones, en vidas difíciles, en más sufrimiento...

Y entonces ¿cual es la solución? ¿cómo deshacer lo que durante tantos años nos he...mos visto obligados a construir?

Depende...

Depende de lo que podemos y queremos hacer:

Cuando el maltrato ha sido extremo y por lo tanto nuestras defensas son titánicas, no es bueno tocarlas, sólo cabe aliviar los síntomas.

Cuando nuestras defensas funcionan y obtenemos más o menos lo que necesitamos del mundo y la vida, tampoco es necesario indagar en el pasado, porque no se conseguirá nada (como expliqué aquí: http://olgapujadas.blogspot.com/…/mejorar-sin-cambiar-nada-…). En situaciones de crisis y/o momentos puntuales pueden aliviarse los síntomas.

Sólo cuando nuestras defensas no funcionan, sufrimos y ya no sabemos qué más hacer, necesitamos comprender lo qué nos pasa, porque nos pasa y tenemos la fuerza y la valentía suficiente para hacer un trabajo personal profundo de concienciación, expresión y fortalecimiento, podrán, a medida que crecemos, debilitarse estas defensas y empezar a vivir con más plenitud.

O al menos esto es lo que yo he aprendido en mi vida y con mis pacientes...

Higiene emocional

La psicoterapia es básicamente HIGIENE EMOCIONAL
"Limpiar el intestino".
Cualquier otra cosa añadida es un enredo o una farsa que jamás ha "LIMPIADO" nada.

De parejas y trenes

Las buenas parejas son como las vías del tren: los raíles tienen que ir SIEMPRE más o menos en paralelo.

Si uno se separa demasiado, o el otro no quiere moverse ni un milímetro...  ¡el tren descarrila!

Padres tóxicos muertos

Tus padres tóxicos muertos no son mejores que cuando vivían. Tendrás que matarlos EN TU CORAZÓN.

¿Y cómo se hace eso?

Dejando de disculparlos, de aferrarte al sueño de que "te quisieron" (pero tú sigues sufriendo y yendo a psicólogos), de fingir que no te afectó. Dejando de escapar de mil maneras de tu verdad interior...

Si quieres y logras ACEPTARLO y EXPRESARLO, los "dejarás marchar" de tu corazón y te sentirás mucho mejor.

Esto es "matar a los padres".

Abrir los ojos

No soy yo la que tiene que convencerte de que tus padres son unos maltratadores.
Eres tú el/la que tienes que saberlo, sufrir por ello y buscar mi ayuda.
Soy una testigo cómplice. No quiero, ni puedo, abrir los ojos de nadie porque... ¡volverá a cerrarlos!

Comprender a tus maltratadores

No podrás trabajar a fondo en ti mismo, si al mismo tiempo intentas "comprender" a tus maltratadores.

Ya lo harás, si quieres, después, cuando hayas podido expresar el dolor, la tristeza, la rabia por lo que te hicieron.

Mientras tanto, el único protagonista de tu terapia eres tú mismo. Nada debe interferir en ello. Y si alguien te alienta a "pensar" en ellos, ¡no está de tu parte!

Imagen: escultura "Introspection" de Frank Somma

 

 

No ver para no sentir

Cuando eres maltratado en los primeros años de tu vida aprendes a no "ver" realmente al otro para no sentir su agresión. "Si mi madre (o mi padre) me quiere pero luego me pega, lo mejor es no pensar en ella. Si no pienso en ella, ni la miro, (o la idealizo), entonces no siento, no sufro, no tengo miedo". Pero la consecuencia de esta estrategia de supervivencia es que tampoco sabes quién eres tú, ni lo que sientes, ni puedes expresarte, por eso eres tan inestable, tan vulnerable... Has sobrevivido pero en tu obligada ceguera los demás siempre son un peligro y tú un ser indigno de amor.

 

 

Una niña que adoraba a su papá

Había una vez una niña que adoraba a su papá. Y no porque él la quisiera, sino porque comparado con su mamá, una mujer muy agresiva y evidentemente loca, confundía su desapego con amor. Se inventó un padre tranquilo y bueno.

La niñita era feliz con él, esperaba a que llegara cada noche, le parecía el hombre más grande, más fuerte, más guapo y listo del mundo.

Un día él le dijo sonriendo:

- Podrías ser modelo...

Y ella, felicísima, se lo creyó y se pasó mucho tiempo jugand...o a los desfiles, caminando de puntillas, muy estirada, la postura es importante... ¡Sin duda sería una gran modelo!

Muchos años después, cuando ella ya era una mujer adulta y muy dañada, el padre se lo recordó muerto de risa en plena comida familiar:

- Mira que creerte que podías ser modelo ¡con lo GORDA que has estado siempre!

Ella, casi llorando, avergonzadísima, sin poder creer lo que su padre le decía, atinó a preguntarle:

- ¿Y por qué me hiciste eso?

Él, frío, distante y burlón, le contestó:

- Siempre has sido tan BUENA, tan TONTA, que ha sido muy divertido meterse contigo.

Ella, con el tiempo, fue bastante más feliz y comió alguna que otra perdiz, porque despertó y pudo a alejarse de su madre loca y su padre sádico. Ellos aún hoy la maldicen...

Y colorín colorado, esta historia real se ha terminado.

¿Te sientes una mierda?

Si tus padres te han maltratado y tú te sientes un gusano sin remedio por sufrir, es lo mismo que si te atracan por la calle, te clavan una navaja y te consideras un flojo, un mierda... ¡por sangrar!

¿Así o más claro?

Los desqueridos

A base de no ser querido, no quiero.
A base de no querer, no me quieren.

Éste es el drama de todos los desqueridos.

El desastre anunciado

Una pena muy frecuente para los terapeutas son los "desastres anunciados". La terapia dura, en la mayoría de casos, como mínimo varios meses y, en muchos se da una terrible situación familiar, por lo que advertimos claramente y con frecuencia a él y/o ella:

- Tened cuidado, no deberíais tener ahora ese hijo.
- No cedas a los chantajes de tu mujer.
- No manipules, no amenaces a tu marido, él tiene que desear ser padre.
- No hagas trampas, no dejes de tomar la pastilla sin avisarle ¡tenéis que estar de acuerdo!
- ¿Eres acaso sólo el inseminador de tu pareja?
- El niño no va salvaros de nada, no va a arreglar nada...
- Sin duda dañaréis al niño.
- etc...

La terapia sigue pero... llega la noticia: la mujer se queda embarazada. El niño nace. Y el infierno se recrudece: aumentan las peleas, los insomnios, los síntomas, los reproches, los rencores... El bebé no mama, no duerme, llora sin descanso, es nervioso, enfermizo y empiezan las visitas a los médicos y el ambiente lúgubre por haber tenido un bebé tan difícil... El niño crece y es tremendamente ansioso, hipercinético, despistado, desobediente, miedoso, agresivo, nunca parece feliz ni está a gusto con nada ni con nadie... Hay gritos, castigos, insultos, bofetones y algunas cosas más... Los hermanos mayores tienen, desde hace tiempo, problemas en la escuela... Los padres siguen odiándose profundamente y no se atreven a tomar decisiones aunque llevan años "leyendo" a Alice Miller, a Laura Gutman, a José Luis Cano o a mi... Es verdad que en algunos aspectos él o ella ha mejorado... Pero al nuevo hijo, ese que nunca debieron tener, ya lo llevan al psicólogo...

Todo esto se supo, se previó, se anunció, se advirtió un millón de veces y en todos los tonos posibles... Pero SUCEDIÓ DE TODOS MODOS.

Así es la neurosis humana. Y éstos son algunos de los desastres anunciados que los terapeutas no logramos, lamentablemente, evitar...

Dispersión

¿Y cómo vas a conocerte mejor si siempre estás rodeado de obligaciones, de gente, si tienes la tele siempre puesta (incluso para comer), si publicas sin cesar en las redes sociales, si no le prestas plena atención a nada, ni a la belleza o al dolor del mundo, ni a leer, ni a escribir, ni a pensar/comprender, ni al amor, ni al sexo?

¿Cómo vas a saber qué sientes, qué quieres, si nunca estás, ni diez minutos, a solas contigo mism@?

Sencillamente... NO SE PUEDE...

Promesas falsas

Me irritan las frases del tipo "lo que das a la vida, la vida te lo devuelve", "lo que haces es lo que recibes" etc. Están por todas partes y no sólo condicionan, sino que también culpabilizan, a muchas personas... Estas frases son, en mi opinión, extremadamente engañosas y por tanto nocivas.

La cuestión no es lo que haces, lo que le das o no "a la vida", sino a QUIÉN y POR QUÉ. Por ejemplo, un hipócrita "da" por aparentar, por sentimiento de culpa y/o para ganarse el cielo, y esto sólo añade más falsedad al mundo. Un neurótico "salvador" da para "comprar" inconscientemente amor, y en consecuencia sólo obtiene desengaños y maltratos, porque siempre intenta salvar a los más dañados. Un idealista se esfuerza por mejorar el mundo, pero no sólo no lo consigue sino que cosecha frustraciones, envidias y traiciones, etc.... Cada caso es un mundo. Y estas frases son sólo señuelos, formas de CONTROLAR las conductas de la gente mediante FALSAS PROMESAS. Es como lo que nos intentan vender en las películas: los "buenos" siempre ganan y los "malos" siempre reciben su merecido. Pero esto es, vosotros lo sabéis, una absoluta mentira.

Es verdad que la neurosis determina nuestras vidas y, por ello, nuestra felicidad o desdicha. Pero esto es una consecuencia psicológica, no un señuelo ni una promesa moral. Los caminos hacia el cielo no son nunca tan sencillos.

Calzonazos

Mientras un hombre sea un calzonazos será, además, un mal padre.

Porque, ante cualquier conflicto, se pondrá de parte de la mujer que lo gobierna:
un calco de su propia madre.

Los matices de la herida

No es lo mismo alejarte de tu familia porque tú lo necesitas, que ser expulsado de ella. Como tampoco lo es, que uno de tus padres te eche y el otro (generalmente la madre) intente, a escondidas, seguir vampirizándote.

Las heridas de un corazón maltratado tienen sus matices y el duelo que habrá de atravesar también...

 

 

 

 

 

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