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Padres
responsables
Georgina Bermejo
Psicoterapeuta y Musicoterapeuta
Actualmente estamos viviendo en una sociedad muy
competitiva, muchas veces se ha de pasar más tiempo del deseado en el
trabajo y esta ausencia puede perjudicar el buen crecimiento de
nuestros hijos.
Antes de ser padres deberíamos saber la enorme
influencia que ejerceremos sobre nuestros hijos, ya que seremos
referente y modelo hasta su edad adulta.
Los futuros padres deberían hacer el esfuerzo por
descubrir cómo son ellos mismos, cómo fueron educados por sus padres,
cuáles fueron los errores y daños emocionales que recibieron del
ambiente familiar y sociocultural, y cómo todo ello ha moldeado su
personalidad. Sólo así podrán corregir actitudes y comportamientos
negativos hacia el niño pudiendo actuar con mayor lucidez, amor y
responsabilidad por el bien de su hijos.
Hay conductas perjudiciales que al ser habituales
no nos damos cuenta de que perjudican a nuestros hijos, un ejemplo
serían las peleas y discusiones delante de ellos. Los niños, sobre
todo los más pequeños, no entienden el significado de las palabras
pero sí la forma en como éstas se dicen. No perciben las palabras por
su contenido, sino como sonidos agradables, desagradables u hostiles.
Así, cuando los padres discuten delante de sus hijos, éstos sufren el
ambiente turbado que los rodea y su dinámica de pensamiento es la
siguiente: “soy culpable de las discusiones de mis papás porque me he
portado mal y temo que me van a abandonar”. Esto les ocasiona
problemas afectivos, a veces graves.
Otra conducta que perjudica la salud emocional de
los niños se produce cuando los padres los dejan a menudo con abuelos
o “canguros”. Esto crea en ellos sentimientos de culpa y abandono, ya
que intuyen que estorban a sus padres. Los niños van reprimiendo y
acumulando en su inconsciente todos estos sentimientos, dificultándose
así su sano crecimiento emocional.
Cuando los hijos se hacen adultos, todo ese dolor
inconsciente puede volver al campo consciente en forma de síntomas,
tales como fobias, miedos, ansiedades, depresiones, problemas de
autoestima, etc. A causa de esto es importante que los futuros padres
sean conscientes de que tener hijos no es simplemente concebirlos,
atenderlos sólo cuando disponen de tiempo libre o comprarles regalos
para compensar su falta de atención, paciencia y cariño suficientes.
Han de comprender, además, que su responsabilidad y compromiso con
ellos les obligará muchas veces a cambiar o renunciar a ciertas
actividades o estilo de vida.
Algunas de las dinámicas de comportamiento fáciles
de realizar y que favorecen el buen desarrollo del niño son:
-
Crear un ambiente familiar tranquilo.
- Dedicarles tiempo, afecto, cuidados y juego compartido
suficientes.
- Valorarlos y respetarlos incondicionalmente.
- No discutir delante de ellos.
- No compararlos con otros hermanos o niños.
- Querer a todos los hijos de igual manera, pensando que cada uno
tiene su propio carácter.
- No descalificarlos.
- Evitar que vean espectáculos violentos.
- No sobreprotegerlos.
- Cuidarlos y enseñarles sin recurrir al miedo, la amenaza o el
castigo.
- No frustrar la mayor parte de sus deseos.
- No dejarlos a menudo con “canguros” y abuelos.
- Compartir decisiones.
- Hacerles responsables de sus acciones.
- No hacerles chantaje emocional.
- Ser consciente que el ritmo del niño es más lento.
- Reñirlos o castigarlos sin rabia y en el mismo momento del mal
comportamiento.
- Dejar que se ensucien cuando juegan.
- No dar mensajes contradictorios.
- Evitar comentarios negativos delante del niño, como por ejemplo:
este niño no para nunca.
La American Academy of Pediatrics aconseja a
los padres que no deberían dejar ver la TV a los niños menores de 2
años para prevenir problemas de atención.
Georgina Bermejo
Psicoterapeuta y Musicoterapeuta
http://psicoterapia-musicoterapia.blogspot.com
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