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Los manantiales del amor

Miguel Ángel García

 

El amor es lo único que puede dar sentido a nuestras vidas.

Todos necesitamos amor, dar y recibir amor, igual que todos necesitamos agua para vivir.

Podemos imaginar el paraíso del amor como un oasis conformado por muchos manantiales de agua pura y cristalina, donde hombres y mujeres acuden a beber, a saciar su respectiva sed de amor.


Pero, cuidado, que el amor no se agarra, sino que se toma con mucho respeto, pues si se deja al agua manar espontáneamente, ésta fluye límpida y transparente. En cambio, si se la fuerza, exige, condiciona o explota, el manantial puede secarse. Y si alguien lo violenta y chapotea en él a su antojo, o lo quiere modificar, el agua se enturbia, se contamina, ya no es potable.

Los manantiales del amor están secretamente conectados, por lo que no conviene dañarlos. Es bien conocida la peculiar naturaleza impermeable de la arcilla del fondo, la cual, si se pisotea y aplasta, puede cerrar los capilares por donde fluye el agua, haciendo así que algunas fuentes se sequen por completo.

Por tanto, hay que dejar que el amor brote espontáneamente como el agua de los manantiales, pues si se le exige, condiciona o violenta puede llegar a desaparecer para siempre.
 

Miguel Ángel García
Diciembre, 2007
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