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ARTÍCULOS José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor |
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10 Recetas para el amor
1. El amor es un lujo. No es una obligación, ni es un deber, ni un poder, ni
un negocio, ni una propiedad. Es el regalo compartido de dos personas que
eligen con libertad permanecer juntas. Por ello, si tu pareja sigue a tu
lado cada mañana, ¡agradéceselo! Y si se ha ido, agradécele también
de corazón cuanto aprendiste con ella y que ya formará parte para siempre
de ti. 2. El amor no es para todos. No todo el mundo puede -ni debería- emparejarse. El
amor exige ciertas aptitudes que no todas las personas poseen. Algunas de
dichas aptitudes son, p.ej., madurez, capacidad de vinculación,
generosidad, ternura, compromiso... 3. El amor es la máxima prioridad. Si el amor no ocupa el primer lugar en tu jerarquía de
necesidades, tus relaciones no serán largas ni felices. El amor no admite
ser "segundo plato", ni subordinarse a otras ambiciones o pasiones
(profesionales, sociales, económicas, etc.). 4. El amor no tiene fecha de caducidad. Los ignorantes dicen que el amor es efímero o, por el
contrario, eterno. Ni una cosa ni otra. El amor dura simplemente lo que
ambas personas deseen, es decir, desde 1 segundo hasta 1 siglo. 5. ¡Líbrate del enamoramiento! Mientras sigues enamorado, estás ciego, confundido, no
ves ni comprendes nada. Sólo cuando despiertas a la realidad puedes
comenzar a amar. 6. El amor es compatibilidad. Desengáñate: si vuestras formas de ser no son
claramente compatibles, más aún, complementarias, vuestra relación no
durará. Todo lo que tú eres (y no simplemente lo que "haces") debe
ser precisamente lo que tu pareja necesita. Y viceversa. 7. Los tres secretos. Confianza. Respeto. Amistad. Sin ellos, vuestra
relación es un espejismo. 8. Sentirte amado/a. Sólo hay algo más difícil que amar: sentirte digno/a de
recibir amor. Ninguna relación llenará tu corazón si tú, como una radio
apagada, permaneces cerrado/a al afecto. ¡"Conéctate" al amor"! Para ello
necesitas autoestima. 9. Si todo falla, pedid ayuda. Cuando enfermas, vas al médico. ¿Por qué, si falla
vuestra relación, no acudís al terapeuta? ¡Cuántas relaciones podrían
salvarse de este modo! 10. Y si vuestra relación se rompe... Tómate tu tiempo para comprender -sin acusaciones- lo
sucedido, vive tu pérdida y rehaz tu vida. © JOSÉ LUIS CANO GIL Primera Edición: 2/6/2008 |
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