Autoestima
La autoestima está de moda. La psicología
divulgativa y la inagotable literatura de autoayuda no cesan de recomendar
toda clase de consejos, recetas y ejercicios para "aumentar" la
autoestima, con lo cual -se asegura- el individuo se sentirá mucho más
feliz en todos los aspectos de su vida. Profesionales y profanos la
enfatizan. Sin embargo, ¿es tan "milagrosa" la autoestima como se dice?
¿En qué consiste?
Todos lo sabemos: autoestima significa aceptarse, quererse a uno mismo,
valorarse, sin caer en la vanidad ni el egoísmo. Esto es básico, desde
luego, para ser más felices. Pero fijémonos en que también, a la inversa,
una vida infeliz genera una pérdida inevitable de autoestima; de modo que
ésta produce bienestar emocional pero, a la vez, es
fruto de tal bienestar. Y dicho
bienestar depende, generalmente, del amor y la buena opinión que los demás
tienen de nosotros.
Somos mamíferos sociales y todo lo esencial para nosotros proviene del
grupo al que pertenecemos. Así como, si no tomas alimento, adquieres
anemia y todos los síntomas de la desnutrición, igualmente, si no eres
amado por los demás, adquieres una mala autoestima y múltiples síntomas
neuróticos. Nadie puede quererse a sí mismo si previamente no fue querido.
Esto es duro de aceptar para el hombre moderno, narcisista y
competitivo, acostumbrado al fácil y rápido "hágalo usted mismo". Pero las
cosas del amor no funcionan como los negocios. Nos guste o no, la
autoestima es una introyección,
una grabación, un espejo de las actitudes y opiniones de los demás hacia
nosotros, sobre todo de quienes más dependemos.
La autoestima es una forma de amor, y el amor, como la vida -si es que
ambas cosas no son lo mismo- no se puede crear de la nada, sino sólo
transmitirse. Así como no puedes
besar tu propia boca o autoelevarte desde el suelo, tampoco puedes
sentirte valioso, hermoso, importante, digno, si nadie externo te pasa
antes la antorcha del amor, que te hará sentir
cuánto vales. Por eso, si sufres baja autoestima, sólo tienes dos
opciones: 1) realizar diversos ejercicios que, por autosugestión y
repetición, te hagan "olvidar" por un tiempo tu autodesprecio (que seguirá
ahí, reprimido); 2) hallar personas que realmente
te quieran y valoren y te hagan descubrir, por
convicción, todo tu valor. Sólo
esta segunda clase de autoestima perdurará. Pues nada puede arraigar
profundamente o por mucho tiempo en nuestro corazón, salvo a través de las
personas y los afectos.
Por eso las psicoterapias, incluso las que pretenden aumentar la
autoestima, no funcionan tanto por las técnicas que usan cuanto por el
amor -consciente o inconsciente- que el/la terapeuta transfiere al sujeto
y éste logra introyectar, incorporar, acumular emocionalmente. Casi
podríamos decir que los diversos métodos son una estrategia de
distracción... mientras el amor hace el verdadero "trabajo duro". Cuando
el terapeuta cree sinceramente en el paciente, lo valora, confía
plenamente en él, éste comienza inmediatamente a adquirir autoestima. Es
el milagro de la relación terapéutica.
Ahora bien, si la autoestima consiste en valorarnos y aceptarnos
plenamente, ¿por qué algunas
terapias distinguen entre supuestos aspectos "positivos", que hay que
potenciar, y supuestos aspectos "negativos", que hay que superar
(1)? Esto es, a mi
juicio, muy contradictorio, pues enseña al sujeto: "eres muy valioso pero
deberías eliminar esos rasgos
negativos", es decir, no eres
completamente valioso a menos que cambies algo de ti. Esto no es
psicoterapia, sino pedagogía, y sólo favorece modos más sutiles de
represión y culpa (2).
No podemos, en fin, aumentar genuinamente la autoestima con trucos de
autosugestión, ni de forma solitaria, ni con criterios pedagógicos. La
autoestima es flor delicada que sólo nace en los campos del amor
interpersonal. Por eso, lector, si quieres conservar o aumentar
tu autoestima, considera las siguientes pautas psicodinámicas:
-
Cultiva
exclusivamente relaciones que
te hagan sentir emocionalmente seguro, respetado, tenido en cuenta,
valioso, útil, escuchado, estimulado, apreciado. Relaciones donde puedas
aprender, admirar, expresarte, apoyarte, y ofrecer lo mismo a los demás.
-
Aléjate sin
compasión de todas las relaciones que te hagan sentir incómodo,
inferior, solo, incomprendido, criticado, culpable, aburrido, o las que
simplemente mantienes por "no estar solo" o para "pasar el tiempo". Si
cambias de ambiente y sigues sintiéndote igual, busca entonces consejo
psicológico.
-
Haz sólo cosas
que nazcan de tu propio deseo
-no del de otros-, que te gusten, te convengan, te ilusionen, te
enorgullezcan. Y muestra, comparte dichas cosas con personas que sepan
apreciarlas y admirarte por ellas, e incluso ayudarte a mejorarlas.
-
Si quieres
realizar tales consejos pero te sientes por algún motivo incapaz de
ello, busca ayuda psicológica.
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1.
Por ejemplo, la tristeza, el odio, la rabia, el egoísmo, la pereza, los
deseos de muerte, etc.
2. La pedagogía, aunque necesaria, pretende el modelado del sujeto en
función de las exigencias sociales. La terapia psicodinámica, en cambio,
ayuda al sujeto a liberarse de los abusos de aquélla, lo que implica,
entre otras cosas, cesar el
rechazo de los sentimientos "negativos" como requisito básico para una
genuina maduración.
>> Ver también:
¿Por qué la baja autoestima?
© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Primera Edición: 2/5/2007
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