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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Vivir sin armadura

 

Algunas personas, desesperadas por sus dificultades emocionales, me preguntan: "¿cuándo se me pasará esto? ¿lo puedo superar realmente? ¿qué debo esperar de una psicoterapia?" Quieren conocer de antemano su futuro, ya sea para tranquilizarse, para iniciar o dejar una terapia, etc. A ellas quiero responder aquí.

Para empezar, debemos entender que la neurosis no es una enfermedad que pueda curarse o no, pasarse o no, superarse o no. La neurosis es una forma de ser. No es más que el conjunto de defensas ("síntomas") mediante las que la persona se protege (huye) de algún dolor emocional más o menos inconsciente (desamor, ira, culpa, tristeza...). Por tanto, la neurosis no es algo exterior a la persona, sino la persona misma. Y, en consecuencia, sólo en la medida en que ella quiera o se atreva a resolver su problemática oculta, se aliviarán o incluso desaparecerán sus defensas/síntomas.

Uno de mis ejemplos favoritos sobre la neurosis son las "Botas Estrechas". Todos sabemos que caminar con ellas nos protege (supuestamente) del dolor de andar descalzos, pero también -a su tiempo- nos oprimen, nos producen callos, dolor, ampollas... Toda clase de síntomas. Es el precio que elegimos pagar por nuestro miedo a caminar con los pies desnudos... o al menos con sandalias. Mientras podemos soportar dichas molestias, todo va bien. Pero cuando ya no aguantamos más -es decir, cuando nuestra neurosis es máxima-, surge entonces la cuestión: ¿nos quitamos o no nos quitamos las botas? El problema es que las botas están demasiado pegadas a nuestra piel, de modo que cualquier forcejeo nos dolerá necesariamente... ¿Qué hacer? ¿Nos atreveremos a ello? ¿Podremos hacerlo solos, o necesitaremos la ayuda de alguien que nos ayude a tirar, o a hacerlo del modo menos doloroso posible? ¿Preferiremos, quizá, renunciar a todo y seguir torturando nuestros pies...?

Todo el asunto de la "curación" de la neurosis reside, así, no ya sólo en quitarnos las "botas estrechas" de nuestras defensas/síntomas, sino en no ponérnoslas nunca más, es decir, en aprender a caminar descalzos por la vida. Para iniciarnos en ello, necesitamos al principio, naturalmente, soportar algunas molestias -como cuando andamos sin zapatos por el campo-. Dar a nuestros pies la oportunidad de curtirse, de desarrollar su propia fuerza, unas plantas sensibles pero, a la vez, resistentes a las piedras, el calor y el frío. Llegados a ese punto, todo lo que anteriormente te dolía... ya no te duele. Tu tolerancia al dolor ha aumentado. Por tanto, los miedos y apegos con los que antes te protegías de ese dolor, se debilitan. Tus tristezas, ansiedades y otros síntomas derivados, ya no surgen. Tus decisiones comienzan a ser, por ello, mucho más lúcidas y gratificantes, de modo que toda tu vida mejora. E incluso le tomas el gustillo a eso de ir y venir descalzo entre tus problemas... (¡A quién le apetece ya volver a ponerse las botas estrechas!) A todo esto lo llamamos maduración. Crecimiento personal.

No es que te conviertas en "otra" persona o dejes atrás "para siempre" tu pasado.  Tus viejos traumas, problemas y rasgos fundamentales siguen ahí... pero ya no te afectan como antes. Y, por eso mismo, ya no pueden  frenar el desarrollo de otros muchos aspectos de ti mismo:  autoestima,  espontaneidad,  toma de decisiones,  relaciones afectivas,  creatividad...  Digamos que,  sin dejar de ser el que eras, te has "expandido". Te has fortalecido.  Has dejado de ser niño para convertirte en adulto. Tus antiguos -o actuales- asuntos ya nunca  más  podrán causarte excesivos  miedos,  bloqueos,  represiones, etc., con todos los síntomas asociados. Por eso decimos que estás "curado".

De modo que, volviendo a la cuestión inicial: ¿se puede superar la neurosis? Naturalmente. Pero sólo si estás dispuesto a quitarte las botas, a vivir descalzo -y, más exactamente, "desnudo"- el resto de tu vida, sin recurrir a tus viejas corazas. Si te aferras a éstas, tu armadura te dañará cada vez más sin aliviar por ello el dolor del que intentas protegerte (desamor, ira, conflictos...). Las armaduras no protegen del hielo ni del fuego. Por el contrario, si te liberas de tus blindajes, no sólo te sentirás más aliviado y ligero sino que, por eso mismo, sabrás por primera vez comprender adecuadamente tus cosas, manejar mejor tus problemas, elegir libremente qué hacer con tu vida.

En suma, abandonar tu neurosis significa quitarte tu pesado disfraz de guerrero medieval para convertirte en ingrávido surfista. La psicoterapia, naturalmente, te ayuda a ello.
 



Ver también:
- El síntoma neurótico
- La psicoterapia: ¿funciona?

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Mayo, 2009
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