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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Cómo superar una infidelidad (1)

 

Toda infidelidad es el síntoma inequívoco de alguna anomalía previa, consciente o inconsciente, en la relación de pareja. Constituye, por ello, un verdadero detector de problemas amorosos ocultos y una oportunidad de concienciarlos y resolverlos, es decir, un punto de partida para mejorar la relación. De ahí que las infidelidades sólo destruyen las malas relaciones (demasiado inmaduras, débiles, desgastadas, neuróticas, etc.), pero refuerzan los lazos basados en el amor y la madurez psicológica.

No obstante, cuando una persona es engañada por su pareja, sufre inmediatamente tres heridas: 1) dolor por el abandono (celos); 2) humillación (narcisismo y autoestima heridos); 3) rabia (odio, rencor, deseos de venganza). La progresiva cicatrización de estas heridas exigirá vivenciar el siguiente proceso:

  1. Concienciar y expresar las emociones generadas (dolor, despecho, rabia, miedo) no sólo ante la propia pareja, sino también con otros familiares, amigos, etc., que puedan acompañar y compartir el dolor de la persona, sin tomar partido contra la otra, y darle ánimo y consejo.
     
  2. La persona engañada y su pareja infiel deberán afrontar con coraje el suceso e investigarán conjuntamente por qué se ha producido, es decir, cuál fue el significado de la infidelidad. Por ejemplo, ¿fue una huida? ¿Una sustitución? ¿Un anestésico? ¿Un castigo o venganza? ¿Una expresión de desvinculación, soledad o desamor? ¿Un síntoma de aburrimiento...? Etcétera. Es indispensable responder a estas preguntas no sólo como parte del proceso curativo del engañado/a, y también del engañador/a, sino también para prevenir futuras repeticiones del problema u otros síntomas indeseables.
     
  3. Resolver a fondo, si se quiere y se puede, todos los problemas descubiertos (p. ej., falta de amistad, de comunicación o de compatibilidad edípica; aburrimiento, desconfianza, rencores ocultos, problemas sexuales, problemas con los hijos, problemas emocionales básicos en cualquier miembro de la pareja [p.ej., narcisismo, depresión, inestabilidades, agresividad, inseguridad, dependencia, posesividad, rigidez moral...], etcétera).

Si ambos miembros de la pareja están suficientemente vinculados y son lo bastante lúcidos y valientes como para recorrer juntos, con o sin ayuda profesional, todas estas etapas, las heridas del engañado, los sentimiento de culpa del infiel y las causas que detonaron la infidelidad tenderán a desaparecer gradualmente. La confianza mutua regresará y la calidad de la relación tenderá a ser incluso mejor que antes de la infidelidad. Si, por el contrario, estos procesos no se dan u ocurren muy defectuosamente, entonces el conflicto seguirá abierto durante mucho tiempo y podrá llevar incluso a la ruptura definitiva.

Naturalmente, la persona engañada puede optar desde el comienzo por intentar salvar el vínculo amoroso, o ponerle fin. Pero cuando queda indefinidamente atrapada en un intenso amor-odio que la atormenta sin descanso y deteriora cada vez más la relación, entonces es muy aconsejable una psicoterapia.

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© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Octubre, 2006
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