OTROS AUTORES

 

 

 

Yo tengo esquizofrenia

Anónimo

 

Yo tengo una esquizofrenia. Yo opino que soy como una planta, me tienen que abonar, me tienen que dar diplomacia, me tienen que dar ética y tratarme bien, eso lo primero. Lo segundo es el tratamiento de pastillas, pero hablando también se puede curar. Hablando bien, psicológicamente, y entendiendo al enfermo, sus debilidades, sus puntos débiles, y fortaleciéndolos. Ayudándole psicológicamente como si fuera un padre o una madre, sino no, no valen para nada las pastillas. Y es la experiencia que siempre he tenido.

Siempre he dicho que me dáis pastillas y me curáis con las pastillas, pero con la palabra no me queréis curar. Pero luego hablo con mi madre y me siento bien, hablo con mi hermano y me siento bien, pero aquí por el día las paso putas. A veces el psiquiatra me trata bien y salgo bien, otras veces entro en la consulta y salgo mal. Esto me pasaba al principio, hasta que llegué a comprender que era imposible que aquí me ayudaran psicológicamente, con palabras, con palabras para activarme la mente. Y ya está.

(...) Necesitamos alimento, de palabras. (...) Necesitamos terapia, todo es terapia. Pero si dices que no, si te mosqueas, entonces te dicen esto así, tú para aquí, tú para allí, como en el ejército, y no. Yo he estado en la mili y acabé loco perdido allí, de tanta disciplina, tanta locura. Luego me cogí a la vida fácil y estaba tranquilo, estaba como hibernando, ni sentía sufrimiento ni nada, estaba tranquilo y punto. Pero me metí en psiquiatras y ya la cagué. Primero porque ya me picaron, y la cagué. Porque sólo quiero pastillas de los psiquiatras, nada más, pues no me han dado nunca nada.

(...) Él es psiquiatra pero yo soy paciente, y un paciente sabe más de sí mismo que él sobre mí. Porque yo me conozco más a mí mismo que él a mí. Yo me considero como una planta, como una flor, me tienen que abonar, regar y alimentar. Y ya está. Y si no, me quedo mustio, como un árbol, y ya está. Tiene que haber una ética psiquiátrica para comunicarse con el enfermo. Primero, que no somos niños. Segundo, que ni nos entendemos, entendemos la mitad. Si sufrimos es porque necesitamos algo. Primero, alimentar las neuronas, luego, alimentarnos de cariño y dar mucho amor, y estas personas tienen que dar mucho amor. Pero como hacen tantas rondas, están hasta los huevos y entonces no siguen el hilo, pasan de todo, están dos días trabajando, cobran y punto. Se van para su casa y ya está.

Es lo que hay. Lo que yo he visto.

Paciente esquizofrénico anónimo
(extraido del documental "Monos como Becky", de Joaquín Jordá, 1999)

 

ç VOLVER