Licencia para vagar

Muchos pacientes, sobre todo mujeres, expresan sus dificultades para relajarse, descansar, tomarse algún tiempo al día (o por lo menos a la semana) para "no hacer nada". La mera idea de cesar por unos minutos sus múltiples actividades, deberes, obligaciones, les resulta insoportable, casi inconcebible. Simplemente no pueden parar. Y, si lo hacen, inmediatamente se sienten ansiosos o culpables.

La hiperactividad es un evidente escape neurótico de nuestros problemas sin resolver. Pero hay también, en este caso, una abrumadora presión familiar y social que nos repite desde niños "aprovecha el tiempo, no pierdas el tiempo, el tiempo es oro, no seas perezoso, no holgazanees, no seas egoísta, piensa en los demás, no dejes para mañana...", etc. Y así es como, poco a poco, la civilización convierte a las personas vivas en zombis hipercinéticos.

No se trata de "elegir" entre movernos o no movernos. Se trata sencillamente de sentirnos libres para armonizar sabiamente ambas cosas. Hay momentos para trabajar y momentos para descansar. Momentos para ocuparnos de cosas y personas, y momentos para ocuparnos de nosotros mismos. Momentos de actividad frenética y momentos de inacción total... a solas en el sofá, perdida la mirada en el infinito,  o entregados a lo que se nos antoje.

Sin licencia para vagar, no somos humanos, sino máquinas descontroladas.

 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright