El desembarco en la vida

DIARIO PERSONAL

La escena más impresionante del cine bélico que he visto fue la primera media hora de la película "Salvar al soldado Ryan" (S. Spielberg, 1998). El desembarco aliado en la playa Omaha (Normandía) de 1944. Jamás he visto una recreación de la guerra tan perfecta, vívida y atroz. Por eso la recuerdo a menudo cuando pienso en el destino de la mayoría de niños que vienen a este mundo.

El feto viaja en su barcaza-útero hacia un destino totalmente ignorado. ¿En qué playa desembarcará? ¿Será un lugar hermoso y seguro? ¿Será una familia feliz? ¿Habrán más niños risueños? ¿Habrá cariño para todos...? La barcaza encalla en la arena. La compuerta cae con estrépito y una luz cegadora lo arrasa todo.... Tiran del bebé hacia ella... Y al momento estallan las voces, las manipulaciones, los ásperos trajines, y más tarde los gritos, zumban como balas los reproches y castigos, comienza la sed de caricias, el hambre de amor, llueve la metralla de la culpa y el miedo, mutilan las minas de los golpes, las granadas del abuso y la humillación, los parientes se acribillan, hay odio, confusión, pestilencia de alcohol, proyectiles de desprecio o indiferencia rebotando por todas partes, incrustándose una y otra vez en el alma, dolor sin tregua, arena rezumando lágrimas, date prisa chaval, sigue arrastrándote hacia las alambradas, ¡rápido!, los diplomas, el empleo, el éxito, ¡más rápido!, y nada de quejas, llorón, ¡mata tú también!, mata a tus hijos, corre hacia el foso... corre hacia el foso...

Y así, desnudos e inermes, millones de bebés desembarcan en la playa inhóspita de la vida. En cada ciudad, en cada calle, en cada piso de cada edificio hay una guerra, una mazmorra, una tiranía de los más locos contra los más desvalidos.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright