La Máquina

DIARIO PERSONAL

Es peligroso ser niño. Es peligroso ser adolescente. Es peligroso vivir con una familia nociva de la que dependes emocional y económicamente. Cualquier desliz tuyo (demasiada agitación, un exceso de ansiedad, un incidente con drogas, una pelea con tu padre, un rapto de violencia, una depresión inexplicable, demasiadas horas en tu  habitación, etc.), si es frecuente o incluso aunque no lo sea, puede despertar a la Máquina. Quizá tus padres, alarmados, te lleven al médico. Quizá éste te derive al psiquiatra. Y éste, sin duda, te "fichará" con un diagnóstico y una medicación, que tú creerás (quizá ni siquiera busques otra opinión). Tus padres confirmarán su coartada ("¡siempre supimos que eres raro!"). Y ya estarás atrapado en la Máquina. Querrás "portarte bien", pero bajo ciertas tensiones volverás a reaccionar igual (ellos lo llamarán "rebrote"). Te "ajustarán" la dosis. Y, como nunca cambian las consecuencias de vuestros malos vínculos, te llamarán "crónico". Te medicarán "preventivamente" (para protegerse de ti). Y tú estarás de acuerdo, pues prefieres ser amigo de la Máquina, echar las culpas a tu dopamina y tu cerebro, aliviarte con fármacos como se alivian las caries con aspirinas, antes que afrontar tus dolorosos secretos. Pero escúchate: siempre te sentiste solo/a. Sabes o intuyes que no les gustas, no te cuidan, no confían en ti, por mucho que la Máquina repita con insolencia que tu dolor son tonterías, meros fallos de la química... ¿Quién eres realmente tú? ¿Cómo empezó todo? ¿Qué sigue sucediendo? ¿Cuál es la fuente sincera de tus problemas? Sólo tu corazón lo sabe.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright