Fantasías pseudoespirituales

DIARIO PERSONAL

Ciertas ideas pseudoespirituales, negando neuróticamente las causas reales de algunos sufrimientos, invierten el orden natural de las cadenas causa-efecto de las cosas para darles un "sentido" artificialmente positivo y sedante. Por ejemplo, ¿tus padres destruyeron tu personalidad? Eso fue "para que" tú aprendas hoy algo de la vida (o incluso porque "tú mismo los elegiste"). ¿Eres moralmente buena persona? Entonces el universo te lo "devolverá" (te premiará), porque tú "recibes lo que das". ¿Eres malvado? Entonces "atraerás" tu castigo en esta vida o en otra. Etcétera. De este modo se logra que las personas carguen con su destino sin hacerse demasiadas preguntas sobre las verdaderas razones -y perpetradores- de su sufrimiento.

Claro que del dolor, como de cualquier otra experiencia, podemos extraer a veces lecciones útiles. También es verdad que, si somos bondadosos, generamos a nuestro favor un mejor clima que si somos malvados. Etcétera. Pero ello no significa que la función del dolor sea enseñarnos nada (¡cualquier niño maltratado preferirá más amor y menos "enseñanzas"!), lo mismo que el rayo o la guerra tampoco nos aleccionan sobre nada. ¿Qué sentido tiene que los lobos devoren a los corderos o la injusticia mate por igual a bebés inocentes que a monstruos desalmados? Nos guste o no, la vida está más allá de nuestros deseos y ansias de significado. Sólo podemos, como mucho, descubrir algunas causas y efectos de nuestras desgracias.

El problema de las fantasías pseudoespirituales es que generan corrupciones psicológicas. Por ejemplo, en vez de animarnos a liberarnos de nuestros abusadores -y prevenir sus fechorías-, nos sugieren filosofar sobre ello. En vez de mostrarnos que la bondad nace sin esfuerzo del amor recibido, nos invitan a "dar para recibir" (o sea, a fingir usando el "amor" como moneda de cambio). En vez de recordarnos que la maldad es fruto directo del desamparo, nos intimidan con amenazas de más castigos metafísicos. Etcétera.

Todo son, me parece, chapuzas negacionistas destinadas a perpetuar el miedo, la ignorancia y el control social.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright