La psicoterapia laxante

Muchas personas no entienden por qué la psicoterapia es insustituible. Por qué, por ejemplo, no puede ser reemplazada por la lectura de temas psicológicos, las conferencias o intensivos sobre lo mismo, el diálogo con amistades o personas con problemas afines, etc. Ni siquiera la expresión artística o la terapia basada en conversaciones, ideas, pautas, etc. supondrían una verdadera psicoterapia. Pues ésta es, en mi opinión, un acto de higiene íntima. Un proceso de descubrimiento y evacuación de los conflictos no conscientes largamente reprimidos. Una herramienta laxante.

La neurosis es básicamente un bloqueo, una especie de "estreñimiento" emocional. La mayoría de síntomas neuróticos (ansiedades, depresiones, obsesiones, adicciones...) son, en efecto, modos fragmentarios, enmascarados e insuficientes mediante los que el sujeto intenta expresar lo que siente. Pero, como estas manifestaciones son incomprensibles para sí mismo y para los demás, resultan inútiles e irresolubles, por lo que acaban convertidas en esa típica armadura bajo la cual se asfixia el individuo. Por eso es preciso "disolver" la coraza y liberar sus contenidos. 

Este proceso no es verbal, sino emocional; casi fisiológico. Orgánico. El sujeto no necesita para ello "adquirir" nuevos materiales (palabras, teorías, recetas...), sino excretar los suyos. Deponer sus dolorosas heces emocionales, endurecidas y bloqueadas durante años. Tras este vaciado en libertad, sí quedará disponible para nuevos aprendizajes. El hecho de que la mayoría de estos detritus son inconscientes para el sujeto es lo que explica la indispensable necesidad de un terapeuta imparcial, que en todo momento estimulará y acompañará a la persona en sus difíciles evacuaciones.

Y es que, cuando los intestinos del alma están colapsados, ¿qué otra opción nos queda sino una purga a fondo de nuestra sombra?

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright