Los chivatos

DIARIO PERSONAL

Cuando se impone una dictadura, al instante surge la figura del delator. El chivato. Ese personaje siniestro animado por diversos venenos.

En primer lugar, suele ser una persona demasiado débil y miedosa, de modo que aprovecha la ocasión para identificarse con el dictador y actuar como su lacayo. Denunciando a los demás -aunque no le afecten personalmente o ni siquiera los conozca-, se siente más fuerte y seguro. También es a menudo envidioso, por lo que delata especialmente a quienes son, hacen o tienen lo que él envidia. Y naturalmente es vengativo, pues descarga sobre sus víctimas no sólo el rencor quizá acumulado contra ellas, sino también el de cualquier otro origen. Otras cualidades que adornan al chivato son la ingenuidad, el fanatismo, el interés personal, la falta de empatía...

Pese a todo lo cual su principal coartada, alentada por sus jefes, es creerse "buen ciudadano".

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright