Los robots no lloran

DIARIO PERSONAL

Cuando alguien sufre una agresión, acude a un médico para curar sus heridas y, a menudo, emprende acciones policiales, legales, etc., con todo el apoyo social. Cuando un neurótico sufre las secuelas del maltrato infantil, se le suele decir que "debes asumirlo, todo está en ti, depende de tus pensamientos y actitudes, etc.", y se le deja a solas con su problema.

Esto sucede, en mi opinión, no sólo por el tabú social de la familia, etc., sino también por una concepción del individuo como alguien separado y, a la vez,  sometido a una sociedad que no se responsabiliza de nada. Es decir, sin amor. Y también por una idea de la afectividad como algo secundario, apenas un molesto subproducto del cerebro, que debe controlarse a toda costa. El resultado es esa noción del "neurótico-máquina", al que simplemente hay que reprogramar o sustituir algunas piezas, sin derecho alguno a quejas, reclamaciones ni empatía por parte de nadie.

La psicoterapia mecánica es hija de la sociedad desalmada. Como escuché una vez a cierta terapeuta (que además presumía de ser muy "espiritual"), al maltratado "se le pasó el arroz para lamentarse de su familia".

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright