¿Agradeceros mi vida?

DIARIO PERSONAL

No hay pretensión más autoritaria que la de muchos padres que exigen a sus hijos que "como te dimos la vida, nos debes agradecimiento". No. La vida -a menudo infernal- no se "da", se impone. Por algo la mayoría de progenitores engendran para satisfacer sus propias necesidades egoístas (psicológicas, económicas, sociales, etc.) o, simplemente, por error. Y por eso la mayoría de niños son abusados, neurotizados y explotados de muchas maneras. La gratitud sólo es posible cuando una necesidad o petición nuestra es satisfecha por alguien, pero no tras decisiones ajenas que no contaron con nuestra menor participación. Podemos, desde luego, agradecer el amor y el buen trato (si los hay), pero no la vida misma (que, por otro lado, no es "propiedad" de nadie). Este mandato parental de gratitud filial sólo expresa, pues, el ansia de ego y poder de los padres, no concierne a los hijos y no tiene nada que ver con el amor. Es el chantaje de los amos sobre los esclavos. El perenne recordatorio de que soy dueño de tu vida y puedo hacer contigo lo que quiera. Como así sucede, en efecto, en millones de familias.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright