El hambre que no cesa

DIARIO PERSONAL

Esta preciosa escultura ("Juno amamantando a Hércules", J. N. Byström, 1818) ilustra muy bien, a mi juicio, una de las raíces más frecuentes -y normalizadas- de la neurosis. A saber, la madre emocionalmente ausente y/o autocomplacida, mientras el hijo mama a solas de su pecho.

La leche de la madre, sus cuidados en general, si no nacen de una atención solícita, de una vinculación psicoafectiva real y permanente, pueden nutrir el cuerpo, pero no el alma del niño. Incluso en total ausencia de cualquier maltrato, etc., aunque parece que la madre "ama", el hijo desarrollará tarde o temprano "inexplicables" neurosis derivadas de su desamparo inconsciente. Entre ellas, las tristemente frecuentes dinámicas adictivas (a sustancias, personas, actividades, placeres, etc.).

Adicciones: esa avidez sin tregua contra un doloroso anhelo de amor, cuyo origen ya ni se recuerda.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright