Desmitificar a la 'Mujer' (1)

DIARIO PERSONAL

Las mujeres no son reinas. No son princesas. Tampoco son divinas, ni angélicas, ni espirituales. No son víctimas ni heroínas, ni más -o menos- fuertes o débiles o listas o tontas o sensibles o intuitivas o amorosas que los hombres. No son "especiales" en ningún sentido particular (salvo por su condición biológica de hembras, lo mismo que la condición biológica de machos por parte de los varones). Las mujeres son seres humanos. Y, como tales, cada una de ellas -como cada uno de los hombres- es y sólo puede ser -por temperamento, crianza, educación, determinantes biográficos y sociales, etc.- diferente. La generalización deificadora de las mujeres forma parte, en mi opinión, de la histórica divinización de la maternidad (o fertilidad); de la familia como dictadura (ver); y del poder erótico (sexual) de la mujer sobre el varón.

Pero toda idealización implica degradación de quien idealiza, y oculta numerosos engaños y trapos sucios (sólo idealizamos lo que no soportamos). Además enajena y transfiere un inmenso poder y capacidad de abuso a lo divinizado (por eso tantas mujeres asumen con gusto su idolatría). Y, sobre todo, impide cualquier empatía, diálogo y amor entre los hombres y mujeres de carne y hueso. Y de ambos con sus hijos.

Por eso, igual que otros dogmas y prejuicios, el mito de la 'Mujer' me parece destructivo. No necesitamos diosas ni dioses, sino personas. Necesitamos hombres y mujeres capaces de experimentar empatía recíproca, amor, admiración, sin adoraciones ni desprecios mutuos, sin miedos ni prepotencias, sin enajenaciones ni abusos. ¿Podremos verlo algún día? Cualquier armonía personal y social comienza necesariamente por la sana vinculación entre iguales.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright