La destrucción del yo

DIARIO PERSONAL

Una secuela perversa del maltrato infantil es la atrofia del yo y, por tanto, del Deseo. Igual que en la tierra arrasada no crece la hierba, la persona anulada en su infancia a menudo no sabe quién es, qué le gusta, qué quiere hacer o estudiar, qué camino seguir, qué desea hacer con su vida. Y aunque logre hacer cosas, no siempre se llena con ellas. O no deja de sentirse un "impostor" o un "fantasma".

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright