¿Psicoterapia infantil?

La Psicoterapia es una forma de asistencia pero, en el fondo, es también una cuestión política. Por ejemplo, ¿al servicio de quién trabaja el terapeuta? ¿De la persona que sufre? ¿De la familia o la persona que paga la terapia? ¿Del estado y la sociedad...? Por eso el terapeuta debería preguntarse: ¿de qué lado estoy? Esto se hace especialmente evidente en eso que llamamos psicoterapia "infantil".

Los problemas psicoconductuales de los niños suelen ser, obviamente, consecuencia de los errores parentales. ¿Es entonces razonable, eficaz, justo e incluso amoroso someter a "terapia" exclusivamente al hijo y no, sobre todo, a los padres? La elección política del terapeuta es fundamental. Si trabaja para los padres, asumirá con ellos que su hijo tiene realmente un "problema" a causa del cual debe ser convenientemente "remodelado". Si está al servicio del centro profesional donde trabaja o incluso de sus propias necesidades emocionales o económicas, interferirá la terapia con sus propios prejuicios e intereses. Si se siente sinceramente al servicio del menor, necesitará valentía para confrontar a los padres, hacerles acudir a terapia, correr el riesgo de perder a su paciente, etc. Y, en cualquier caso, el terapeuta tiene su propia familia, debe pagar su hipoteca, necesita una buena imagen profesional, etc.

Por otro lado, ¿cuál es exactamente la función del terapeuta? ¿Readaptar -es decir, someter- al niño a las patologías de los padres? ¿Controlar sus síntomas según los dogmas del DSM y las exigencias sociales? ¿Ayudar al niño cuestionando a fondo las relaciones familiares...? De su opción dependerán en gran parte los resultados de la terapia.

Sí, la psicoterapia "infantil" es arriesgada. Se trata de un instrumento político que exige del terapeuta la máxima honestidad, prudencia y coraje. Después de todo, ¿no es la genuina psicoterapia absolutamente leal con el cliente? Y la lealtad del terapeuta consiste precisamente, en mi opinión, en su capacidad de responder "sí" a las siguientes expectativas del paciente:

¿Me respetas?
¿Me comprendes?
¿Me cuidas?
¿Me defiendes?

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright