¿Psicoterapia semanal o quincenal?

Observo que cada vez más personas realizan terapias de régimen quincenal (una sesión cada 15 días), en vez de semanal como venía siendo lo corriente. Esto dificulta la calidad y resultados de las terapias. El motivo de esta reducción es obviamente la crisis económica. Pero también, en mi opinión, muchos valores de nuestra sociedad actual. Por ejemplo:

  • el desinterés general por lo psicoafectivo, la introspección y el autoconocimiento (frente a lo biológico y lo tecnológico)
  • la cultura de lo fácil, rápido, agradable y asequible (frente a lo que requiere tiempo y cualquier tipo de esfuerzo)
  • cierta degradación de las psicoterapias, como si éstas fuesen un producto más de consumo (y mercantilizable: "ofertas", "rebajas"...)
  • la creciente inmadurez psíquica y desvinculación afectiva de los individuos

Así, parece que cada vez a más personas les cuesta asumir un compromiso fuerte con sus terapias. Dicen por ejemplo: "Es que me agobia venir cada semana". O bien: ¿No bastaría con hablar cada 15 días o sólo cuando lo necesite?... Pero no objetan nada a sus médicos cuando reciben tratamientos por males físicos graves.

La psicoterapia, lo mismo que los fármacos o cualquier aprendizaje (académico, artístico, deportivo, idiomas), requiere ciertas pautas para ser efectiva. Y tales pautas deben ser realizadas con disciplina y constancia. La clave del ritmo semanal en psicoterapia reside en el hecho de que, en general, 1-3 días es el tiempo promedio que la influencia emocional y cognitiva de una sesión permanece "flotando" en el alma de la persona hasta que se "re-dinamiza" en la sesión siguiente. Ello constituye el invisible cordón umbilical cliente-terapeuta que el primero necesita de forma indispensable para su sanación. (1)

A mi entender, la psicoterapia quincenal sólo es aconsejable en los casos leves o que sólo requieren una orientación periódica; en algunas personas con dificultades de vinculación emocional; y en las etapas finales de una terapia ya casi terminada. En la mayoría de los demás casos, salvo cuando existen limitaciones económicas insalvables, el deseo del cliente de una (inadecuada) terapia quincenal expresa generalmente una resistencia inconsciente a conocerse a sí mismo.

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1. Tal como también sucede en el amor o la crianza. ¿Qué niño o amante puede esperar 15 días a ver a su amado/a? 

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright