Psicoterapia y espiritualidad

Hay en el mundo una repetida confusión entre las psicoterapias y las formas de espiritualidad. A menudo se mezclan ambas, o se utiliza la espiritualidad como si fuese psicoterapia, con el resultado de una general desorientación y baja eficacia. Por ello intentaremos aquí algunas aclaraciones.

1. ¿Qué es la Psicoterapia? Las psicoterapias son métodos que ayudan a las personas a aliviar sus trastornos psicológicos. Dichos métodos pueden ser de carácter cognitivista, conductual, humanista o psicodinámico (psicoanalítico), o combinaciones variadas de tales enfoques. Todos ellos ayudan al sujeto a descubrir las causas conscientes e inconscientes de sus problemas, a resolverlas, a conocerse mejor a sí mismo y madurar como ser humano.

2. ¿Qué es la Espiritualidad? La espiritualidad es básicamente el arte de vivir en armonía con el mundo. También existen para ello numerosas herramientas (básicamente de carácter filosófico, moral, religioso, etc.), aunque sólo pueden funcionar sobre la base de una maduración psicológica suficiente (y sus frutos consiguientes: consciencia, sensibilidad, atención al presente, amor...). La genuina espiritualidad comienza después (y no antes) de la sanación de la neurosis. Por otro lado, están las falsas espiritualidades, un batiburrillo de creencias y prácticas de carácter más o menos supersticioso, filosófico, psicofísico, etc., menos orientadas a vivir en armonía con el mundo que a consolar al individuo de sus múltiples terrores frente a la vida (p. ej., a la enfermedad, la incertidumbre, la maldad, la muerte...). La falsa espiritualidad, a diferencia de la espiritualidad real, no nace de la sana y amorosa aceptación del mundo, sino de su neurótica -o incluso psicótica- negación.

Vemos, pues, que la psicoterapia y la verdadera espiritualidad son dos caminos con destinos muy diferentes. La primera busca la salud psicológica; la segunda, el arte de vivir. Y aunque es verdad que la salud mental facilita el arte de vivir, o que éste alivia algunos problemas psicológicos menores, lo cierto es que ambos son niveles muy distintos del ser humano y, por tanto, la psicoterapia y la espiritualidad sólo son realmente eficientes en su respectivo nivel. (1) Por eso no podemos sanar trastornos neuróticos con religión o yoga, ni podemos desarrollar nuestra espiritualidad con solamente psicoterapia.

El problema surge cuando, tanto por intereses mercantilistas como por la difícil trampa de lo que Ken Wilber llamó la falacia pre/trans (2), muchas personas mezclan a ciegas ambas técnicas, o intentan usar la espiritualidad como si fuese psicoterapia (lo que el psicólogo John Welwood llamó "bypass espiritual"). El resultado es un enorme bazar de sistemas confusos, ni propiamente terapéuticos ni espirituales, de muy dudosa utilidad.

A mi entender, si queremos devolver a la psicoterapia y la espiritualidad sus legítimos significados, sus respectivas eficacias, deberíamos preguntarnos:

1) los problemas que me hacen sufrir, ¿son de índole psicológica (emocional, neurótica) o más bien espiritual (existencial, filosofía de vivir)?

2) la técnica que estoy practicando (psicológica o espiritual), ¿es la adecuada para la naturaleza de mis problemas?

Porque si realizamos prácticas inapropiadas, o si mezclamos técnicas esencialmente incompatibles (3), lo único que conseguiremos será prolongar innecesariamente nuestros sufrimientos, además de perder tiempo y dinero.

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1. Como explicó muy bien Ken Wilber"en cada caso [o nivel] opera un tipo diferente de resistencias [psicológicas], y para manejar éstas se han elaborado técnicas diferentes, cada una de las cuales es válida y adecuada en su propio nivel".  ("La conciencia sin fronteras", Ed. Kairós, 1978).  

2. La falacia pre/trans consiste básicamente en que no es lo mismo subir una montaña y bajar después cansados y sudorosos, que sentirnos cansados y sudorosos antes de subir la montaña. Por eso, algunos problemas neuróticos o psicóticos (como ciertas percepciones, sensaciones, etc.) parecen espirituales, mientras que determinados fenómenos espirituales (como algunos estados de serenidad, comunión mística, etc.) parecen patológicos. Véase. 

3. Algunas personas realizan terapias para concienciar lo inconsciente, evacuar emociones extremas, etc., pero a la vez cultivan ciertos orientalismos o prácticas "new age" que las desconectan de nuevo de tales emociones. Personalmente, lo desaconsejo por completo.  

 
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