Cómo superar una infidelidad (1)

Toda infidelidad (1) es el síntoma inequívoco de alguna anomalía previa, consciente o inconsciente, en la relación de pareja. Constituye por ello un verdadero detector de problemas amorosos y/o neuróticos, y una oportunidad de concienciarlos y resolverlos. Es decir, un punto de partida para mejorar la relación. Por eso, en mi opinión, las infidelidades destruyen las malas relaciones (demasiado inmaduras, desgastadas, patológicas), pero pueden reforzar los lazos suficientemente amorosos.

Cuando una persona es "engañada" por su pareja, sufre inmediatamente tres heridas: 1) dolor por el abandono (celos); 2) humillación (ego y autoestima heridos); 3) rabia (odio, rencor, deseos de venganza). La progresiva cicatrización de estas heridas exigirá vivenciar el siguiente proceso:

  1. Concienciar y expresar las emociones actuales (dolor, despecho, ira, miedo) no sólo a la propia pareja, sino también a otra/s persona/s de verdadera confianza (pariente, amigo/a, etc.) que pueda acompañar en el dolor a la víctima... pero sin tomar partido contra la otra parte (2).
     
  2. La persona afectada y su pareja deberán afrontar con coraje el suceso e investigarán juntas por qué se ha producido, es decir, cuál fue el significado de la infidelidad. Por ejemplo, ¿fue una huida? ¿Una sustitución? ¿Un anestésico? ¿Un castigo o venganza? ¿Una forma de desvinculación o desamor? ¿Un síntoma de inmadurez? ¿Un indicio de aburrimiento, de agotamiento de la relación? Etcétera. Es indispensable responderse a estas preguntas y descubrir la contribución de cada parte al problema, no sólo como requisito para su lenta y sanadora aceptación por ambos lados, sino también para prevenir futuras reincidencias (u otros síntomas indeseables).
     
  3. Resolver a fondo, si realmente se desea, los problemas descubiertos. Por ejemplo, falta de comunicación, de afinidades, de amor, de sexo, de tiempo compartido, de confianza mutua, interferencia de problemas diversos, trastornos neuróticos de cualquier parte, etc.

Si los dos miembros de la pareja son lo bastante sanos y valientes como para recorrer juntos, con o sin ayuda profesional, este proceso, entonces las heridas del engañado, los sentimientos de culpa del infiel y las causas que detonaron la infidelidad se reducirán gradualmente. La confianza mutua regresará y la calidad de la relación tenderá incluso a mejorar. Si, por el contrario, estos procesos no se vivencian o completan, entonces el conflicto puede seguir abierto mucho tiempo e incluso llevar a la ruptura (3).

Desgraciadamente, algunas personas quedan atrapadas en un bucle sin fin de amor-odio que las atormenta sin descanso durante meses o años. En estos casos es indispensable la ayuda profesional.

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1. Hay muchas clases de infidelidad. Aquí nos referimos exclusivamente a la infidelidad como hecho único o de muy breve duración, no a las relaciones paralelas estables y secretas, los triángulos amorosos, etc.   

2. Esto es crucial, pues muchos "ayudadores" sólo arrojan más leña al fuego contribuyendo así a destruir la relación sin comprenderla y sin saber si aún podría repararse. 

3. Algunos despechados/as eligen desde el primer momento acabar la relación sin intentar repararla. Esto suele confirmar los déficits de amor que, a menudo, propiciaron precisamente la infidelidad. 


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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright