La soledad

Algunas veces nos lamentamos: "¡me siento solo!". Pero, ¿qué queremos decir con ello? Porque hay varios tipos o "capas" en la soledad. Como conocerlas puede ayudarnos a diagnosticarla y aliviarla, he aquí, a mi entender, los 4 modos fundamentales de soledad.

1. Soledad real. Es la que experimentamos en ausencia de verdaderos afectos amorosos (es decir, capaces de ofrecernos seguridad, cariño, apoyo, autoestima...). Carecemos de personas (familia, pareja, amigos, entorno social) que realmente nos quieran y acompañen y de las que sentirnos parte. Quizá las perdimos por vicisitudes de la vida (enfermedad, muerte, emigración...) o tal vez nunca disfrutamos de ellas. Esta clase de soledad sólo acabará, obviamente, cuando el sujeto establezca nuevos vínculos psicosociales.

2. Soledad neurótica. Es la que sentimos como resultado de viejos traumas infantiles, debido a los cuales nuestra personalidad quedó "marcada" con un sentimiento permanente de vacío, tristeza y soledad, con independencia de que hoy sí tengamos a nuestro alrededor a personas que realmente nos valoren y quieran. Sencillamente no logramos disfrutarlas. Esta clase de soledad sólo puede aliviarse con psicoterapia.  

3. Soledad madurativa. A medida que crecemos emocional e intelectualmente, nuestra visión del mundo y de la gente cambia. Si nuestro entorno no crece con nosotros, puede ir quedándose "relegado". Ingresaremos en una soledad nueva. Cuanto más maduramos, más solos podemos sentirnos... Salvo por los nuevos compañeros de viaje que vayamos encontrando.

4. Soledad existencial. Es la intrínseca del ser. La más honda e irremediable. Nace del hecho mismo de que, siendo cada uno de nosotros un organismo único e irrepetible, sólo puede experimentarse a sí mismo. A pesar de todas las posibilidades del amor, etc., mi dolor de muelas es mi dolor de muelas. Nadie puede vivirlo por mí. Nadie puede entrar ni comprender los últimos recovecos de mi alma. Estoy completamente solo en mí mismo. El arte de vivir consiste, entonces, en aceptar y sobrellevar esta soledad con ayuda del amor, el arte, la autorrealización, la espiritualidad, etc.  

Así que, según tu tipo de soledad, lector, puedes buscar tu solución específica. Por ejemplo, si estás realmente solo, puedes buscar personas, ambientes y estilos de vida que te den lo que necesitas. Si tu soledad es neurótica o incluso sufres por ello dolorosos síntomas (ansiedades, tristezas, miedos, adicciones...), busca una terapia que te ayude. Si te sientes madurativamente solo, busca relaciones y ambientes de tu actual nivel. Y si lo tuyo es la lúcida soledad existencial, aprende a aliviarla con todo lo bello, amoroso e integrador que pueda ofrecerte la vida.

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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright