La orfandad del mundo

Nota: Este post puede herir la sensibilidad de algunos lectores.

Creo que uno de los conceptos fundamentales que separan a algunos terapeutas es el de "madre tóxica". ¿Qué significa esto? Para la mayoría, una madre tóxica es alguien que, pese a sus defectos, sigue siendo una madre a la que cabe amar, odiar, etc., y preferiblemente comprender y perdonar. Para unos pocos, en cambio, una madre nociva no es, en rigor, una madre. Más bien es una "no-madre". Se trata de un fraude, una quimera semántica, una defensa psicológica y social contra el terror más hondo e insoportable del ser humano: la orfandad. Por eso, la mayoría de terapias no se atreven afrontar la causa última del sufrimiento de sus clientes, que es precisamente su orfandad secreta. La misma que atormenta a millones de seres humanos.

Si un animal muere por ineptitud del granjero, para la víctima no hay diferencia entre un mal cuidador o ningún cuidador, puesto que el resultado es el mismo. (De hecho, quizá el mal granjero fue incluso peor que nada, pues acaso sus negligencias aceleraron la muerte del animal o prolongaron su agonía). Igualmente, para un bebé que llora en la noche no hay diferencia entre una mala madre (o padre, o enfermera, o vecina) que no acude a su rescate, y la soledad absoluta. Lo único real es que nadie lo atiende. Así, una verdadera madre puede ser "buena" o incluso "regular", pero no puede ser "mala". El concepto "mala madre" es autocontradictorio, antitético, absurdo. Es una noción fantasma como la ilusión cerebral de un brazo amputado. La usamos simplemente por inercia linguística, por necesidades sociolegales y, por supuesto, por el hecho innegable de que esa mujer parió al niño y no tuvo más remedio que aplicarle algunos cuidados físicos básicos (y legalmente obligatorios): alimento, ropa, médicos, escuela... Pero una madre tóxica, dado que no proporciona psicoafectivamente a su hijo/a nada relevante para su maduro desarrollo, sino principalmente una neurotización derivada de todas las formas del desamparo, es, en esencia, una madre inexistente. Una no-madre. Y el sujeto es por ello, no sólo metafóricamente sino en un sentido muy literal, huérfano.

La orfandad secreta causada por la madre tóxica es inherente a todos los procesos neuróticos de importancia y es, en mi opinión, uno de los máximos tabúes de la Psicología. Pero, a pesar de todos los intentos sociales por negarla, no hay modo alguno de soslayar esta orfandad. Ningún engaño ni autoengaño, ninguna tergiversación, ningún eufemismo, ningún paño caliente con que intentemos negar la insoportable evidencia, podrá anular el hecho de que nuestro corazón -nuestro inconsciente- lo sabe todo desde el principio. Ni un solo minuto de su vida ha dejado de sentir que su "madre" le falló. Que, en el fondo, no tiene nada a qué aferrarse ni nadie que no sea imaginario. Que es huérfano. Éste es el mal, la carcoma invisible que siempre ha torturado su personalidad... Sólo las personas que, renunciando a sus fantasías pseudoparentales, se atrevan a llamar a las cosas por su nombre, podrán aliviar gradualmente su destino.

Desengañémonos: el mundo no está lleno de "familias" tóxicas, sino de siniestros orfanatos gobernados por toda clase de funcionarios incompetentes o perversos. Y millones de niños no son "hijos" cuidados adecuadamente por nadie, sino huérfanos abusados en sombríos calabozos de terror, culpa, ira y mera supervivencia física. ¡Y se les exige gratitud por ello! Ésta es la caja de Pandora de muchísimos neuróticos. (1)

__

1. No es posible, a mi juicio, la psicoterapia sin un sentimiento mínimamente "trágico", existencialista de la vida. Diversos humanismos (budista, cristiano, marxista) han sabido siempre que la vida es fundamentalmente dolor, conflicto, y que sólo podemos reducir éstos aceptándolos de antemano. Por eso, en un mundo tan frenéticamente escapista, hedonista e infantil como el actual, donde todo -incluso las terapias- debe ser "positivo" o incluso "divertido", es difícil ejercer la verdadera psicoterapia. 

 
Presentación  •  Enfoque  •  Servicios  •  Artículos  •  Libros  •  Más Info  •  Contacto
JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright