Al pan, pan y al vino, vino

Todo el problema de la psicoterapia se reduce a devolver a las cosas su verdadero nombre. Llamar al pan, pan y al vino, vino. Porque uno de nuestros principales formas de autoengaño es precisamente cambiar el nombre de las cosas. Al hacerlo, las negamos, las confundimos, las maquillamos, las reprimimos en un intento de reducir el dolor que nos causan. Y en ello consiste la neurosis. Si queremos aliviar nuestros síntomas, debemos cesar las mentiras. Suprimir la división entre nuestras palabras y nuestros verdaderos sentimientos. Volver a llamar a las cosas por su nombre.

Por ejemplo, ¿es verdad que tu infancia fue "muy feliz", aunque sabes que te sentías muy solo y siempre fuiste el más tímido de tus amigos? ¿Es cierto que tus padres "te querían", aunque recuerdas perfectamente que nunca se interesaron por ti ni te apoyaron en nada? ¿Tu padre bebía "demasiado" o fue un verdadero alcohólico, brutal con tu familia? Tus padres ¿te humillaban o pegaban sólo "a veces" o lo hacían a menudo y con gran violencia? Aquel tío tuyo, ¿abusó de ti sólo "aquel día" o lo hizo más veces y por eso evitabas sentarte a su lado en los cumpleaños? ¿Dices que tus amigos son hoy "muy buenos", pero dices también que no puedes hablar con ellos de nada interesante? ¿De verdad tu pareja "te quiere", aunque sólo ella manda en vuestra relación y en el fondo la temes? ¿En serio no estás "deprimido", aunque cada día te cuesta más levantarte, no paras de comer o beber, eres tan pesimista y tu mirada te delata...? Etcétera.

Lo primero, absolutamente lo primero que tienes que hacer si quieres sanar tu neurosis es rebobinar tu historia. Examinar a fondo tu pasado y tu presente. Renombrar con realismo y coraje todo aquello que siempre quisiste olvidar, minimizar, embellecer, idealizar, anestesiar en tu vida. Después de todo, ¡nunca podrás engañar a tu corazón! Así que recuerda: al pan, pan y al vino, vino. Y libérate.

 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright