"Si tu familia es una secta..."

Si tu familia es una secta de locos
si tienes el corazón destruido
si has leído a Alice Miller mil veces
si has realizado todas las terapias del mundo
si has gritado y llorado hasta el desmayo
si ya "perdonaste" a tus verdugos...

...pero no puedes decir, ni escribir,
ni siquiera pensar:
"mamá (papá), siempre fuiste una hija de puta"...
aún sigues en la infancia.

Si, al emanciparte, te fuiste a vivir a dos manzanas
-¿casualmente?-
 de la mafia que te crió,
aún sigues en la infancia.

Si vuelves cada fin de semana o fiesta de guardar
a comer de sus platos vacíos
y a recibir tu dosis de humillaciones,
aún sigues en la infancia.

Si coges el teléfono cada vez que te llaman  porque,
si no,
la culpa te persigue,
aún sigues en la infancia.

Si acoges a tus verdugos en tu whatshap
u otras redes virtuales
para que fisguen tus días y noches,
aún sigues en la infancia.

Si te enojas y los defiendes con vigor
y dolor
cuando alguien los critica,
aún sigues en la infancia.

Si te sientes mal cuando tu familia te desama
pero no te defiendes
no te haces respetar
no los echas de tu casa,
aún sigues en la infancia.

Si les llevas a tus hijos para que 
los niños tengan "abuelos"
y los criminales, "nietos",
aún sigues en la infancia.

Si insistes en hablarles de ti
convencerlos de tus cosas
y te enfadas porque nunca te "comprenden",
aún sigues en la infancia.

Si los llamas cada dos por tres
(o cada tres por cuatro)
para "saber como están",
aún sigues en la infancia.

Si te duele que no te llamen
ni se preocupen por ti
ni por tus hijos
ni por tu pareja
ni por tu trabajo
ni por tu vida,
aún sigues en la infancia.

Si te dan pena sus dramas emocionales,
su matrimonio basura,  
sus ansiedades y depresiones,
y sientes que debes "ayudarlos",
aún sigues en la infancia.

Si obedeciste a tus psicólogos
y perdonaste a tus agresores
pero sigues infeliz
y maltratas a otras personas,
aún estás en la infancia.

Si te dejas agredir por tu pareja
sin defenderte
ni dejarla
ni cesar de buscarte otras parecidas, 
aún sigues en la infancia.

Si crees que lo tuyo es una enfermedad
que sólo curarás con pastillas o consejos
u optimismo o autocontrol
o esperanzas o religiones,
aún sigues en la infancia.

Si crees que tus padres te "dieron" la vida
y por ello se la "debes",
sin que tal delirio te cause espanto,
aún sigues en la infancia.

Si lloras al recordarlos
pensando en lo "unidos" que estábais
y venerándolos tras su muerte durante años,
 aún sigues en la infancia.

Si sufres porque no logras quererlos
ni tampoco olvidarlos
y sientes tu corazón de piedra, hielo o brasa,
aún sigues en la infancia...

Eres como un pollito hambriento en el nido.
Un gatito en la oscuridad.
Un preso soñando imposibles.
Un niño dormido en su soledad.


¡
¡DESPIERTA Y VUELA HACIA EL AMOR REAL!!

 
Presentación  •  Enfoque  •  Servicios  •  Artículos  •  Libros  •  Más Info  •  Contacto
© JOSÉ LUIS CANO GIL