Acoso escolar

No me gusta ese modo superficial, politizado e hipócrita con que suele abordarse el problema del acoso escolar. Como si éste se solucionase con más propaganda, denuncias y policías. O como si lo esencial fuese reprimir/castigar a los acosadores y no comprender y prevenir a fondo el asunto. El acoso ha existido siempre en todas partes (sobre todo en las familias). Dondequiera que haya grupos humanos, siempre algunos "fuertes" tienden a violentar en distinta forma y grado a algunos "débiles"... ¿Por qué sucede esto?

El acosador es generalmente una persona que, habiendo sido violentada emocional o también físicamente sin posibilidad de defenderse, necesita descargar su rabia acumulada contra lo que sea. Esto es muy natural y no sólo inevitable, sino también necesario. El problema es cuando la descarga se realiza contra personas totalmente ajenas al conflicto del acosador. Entre éstas, hay algunas que también han sido maltratadas y que, por las características de su abuso, tienen una personalidad particularmente miedosa e inhibida. Cuando ambos tipos de individuos se encuentran, y como la chispa eléctrica entre dos polos de distinto potencial, la agresividad del primero saltará inevitablemente contra el segundo. 

De modo que,  ya en el ámbito escolar, acosador y acosado son dos niños igualmente violentados, aunque con reacciones adaptativas opuestas. El primero necesita "vengarse". El segundo no "sabe" defenderse. Tiene miedo porque se siente incapaz, humillado, paralizado. Está acostumbrado al abuso. Cree incluso "merecerlo". Se rinde a él a cambio de alguna forma de amor o aceptación. Ni siquiera pide ayuda, quizá porque aprendió hace tiempo que nadie va a protegerlo... Etcétera. Por eso "aguanta" y el acoso puede repetirse muchas veces. Mientras tanto, los verdaderos autores del drama de ambos protagonistas, las familias, permanecen total e impunemente en la sombra.

El acoso es la simbiosis neurótica entre dos niños maltratados e infelices. Uno vuelca su rabia hacia el exterior; el otro contra sí mismo. Ambos son el resultado del fracaso total de los padres. Todo abordamiento del asunto que no afronte, por tanto, las problemáticas familiares (desamor, violencias, disfunciones de todo tipo) será completamente inútil. Porque, por mucho que persigamos/reprimamos a los niños acosadores, toda persona llena de odio encontrará en su vida muchos momentos, formas y personas contra quienes vengarse.

 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright