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11 Julio 2016

Acoso ("bullying")

Reflexiones sobre la violencia
Por JOSÉ LUIS CANO GIL
Suelo disentir de la mayoría de informaciones y reportajes sobre el acoso escolar. No me gusta ese abordaje tan habitualmente superficial e hipócrita del problema, como si el acoso fuese un asunto político sólo solucionable por los gobiernos con más propaganda, controles y denuncias (1). O como si lo esencial fuese reprimir a los abusadores y "salvar" a los abusados, en vez de analizar y prevenir a fondo todo ello... Escribiré aquí sobre el acoso en general desde mi experiencia psicodinámica con adultos que fueron acosados de niños y/o, más tarde, en sus relaciones o su trabajo.

Llamamos acoso a toda violencia psicológica o incluso física ejercida reiteradamente contra alguien. El acoso ha existido siempre y en todas partes: familias (principalmente), escuelas, calles, parvularios, internados, cárceles, empresas, negocios, política... Dondequiera que haya seres humanos, siempre algunos de los llamados "fuertes" violentan en distintas formas y grados a algunos de los llamados "débiles", y los débiles a los aún más indefensos...  Ahora bien, como, en el fondo, todas las violencias son emocionales (de ahí precisamente su toxicidad), no distinguiremos en este post entre violencias emocionales y físicas, ni entre conceptos más o menos sinónimos como acoso, abuso, agresión y otros similares. Y diremos que, en general, toda violencia prolongada parece ser un "acuerdo" inconsciente entre dos figuras complementarias: el agresor, que suele elegir un cierto perfil de víctimas. Y el abusado, que "atrae" a cierta clase de abusadores.

¿Cuál es la dinámica del acoso? ¿Cuándo surge? Igual que la chispa eléctrica o el rayo, el abuso es una "descarga" de energía entre dos potenciales psicoafectivos intensos y opuestos. Por ejemplo, cuanto más dolor y rabia acumula un sujeto A, y cuanta más inseguridad y minusvaloración sufre un sujeto B, más probable será que, en ciertas condiciones, A "agreda" a B. Como esta diferencia de potenciales es inconsciente, generalmente es difícil evitar sus consecuencias. Aunque se castigue al agresor, etc., éste siempre hallará nuevas formas o individuos sobre quienes seguir descargando compulsivamente su hostilidad. Se puede proteger al agredido, etc., pero nada evitará que, tarde o temprano, vuelva a quedar enganchado a nuevas situaciones dañinas... Etcétera. Sólo la honda conciencia y resolución de los conflictos emocionales de ambas partes podría desactivar estas psicodinámicas.

Lo primero que descubrimos al analizar el acoso de cualquier sujeto y la pasividad de su víctima es que, generalmente, ambos fueron maltratados por sus respectivas familias. Así, el violento está cargado de rencor, ansias de venganza proporcionales a los daños sufridos y escasa empatía hacia los demás. Y el violentado, herido de formas más encubiertas, acumula enormes sentimientos de inseguridad, inferioridad y autodesprecio que le hacen sentirse merecedor de cualquier abuso, por lo que no "sabe" -es decir, en lo más profundo, no quiere- defenderse. Tales son las semejanzas y diferencias inconscientes entre ambos. (2). Y por ello se atraen fatalmente. 

Que, por ejemplo, el bullying escolar se incuba en la familia se demuestra claramente, como ya hemos escrito otras veces, en el hecho significativo de que los abusados no suelen revelarlo a sus padres. ¿Para qué iban a hacerlo? Dado que su familia, a base de (como mínimo) desamor, broncas, desdenes y/o sobreprotecciones (3), los han reducido a meros chivos expiatorios de otros desdichados, ¿de qué serviría pedir ayuda  a quienes ya demostraron su incapacidad de proporcionarles amparo y fuerza suficientes? En el fondo, sienten más miedo de sus padres que de sus enemigos. Por eso, lejos de las tesis oficiales y salvo posibles excepciones, todo acoso escolar revela algún tipo y grado de maltrato emocional o incluso físico en las familias de los agredidos y los agresores. (4)

Hay muchas clases de acoso. He visto, p. ej., a hombres fuertes y capaces paralizados ante un jefe psicopático o una esposa trastornada, como pajaritos ante la serpiente. He visto a mujeres brillantes congelarse ante egocéntricos perversos, o sufrir toda clase de humillaciones maternas sin oponer la menor resistencia. He visto a jóvenes valiosísimos someterse durante años a toda clase de "bromas", ofensas y ninguneos por parte de sus "mejores amigos", sin defenderse ni romper jamás con ellos. Etcétera. Y es que, así como cualquier persona emocionalmente sana sabe percibir no sólo los maltratos explícitos, sino también los envueltos en pseudoamor y sonrisas, y sabe además evitarlos, confrontarlos o acabarlos, los maltratados en su infancia no pueden. No logran percibir siquiera las ofensas más evidentes. Y, aunque sí las perciban, se aferran a sus maltratadores (a los que siempre "comprenden" y "disculpan"), o se lamentan victimistamente de que no logran alejarse de ellos "por culpa de sus manipulaciones", etc. (5)

Nuestra (interesada) ceguera social ante la índole familiar y neurótica de la violencia deja en total desamparo, en "invisibilidad psicológica", tanto el sufrimiento de los acosados como el de los acosadores. Además,  se añade contra los primeros nuestra fobia sociopolítica a la violencia física. ¿Por qué, por ejemplo, a todo agredido físico se le recomienda "no responder" con violencia física? ¿Será por aquello de poner la otra mejilla"? ¿Será por el mito de que "la violencia engendra violencia? (6) ¿A qué viene tanto remilgo en lo físico cuando el corazón ya está roto...? La experiencia enseña que, dado que cualquier abuso narcisista tiende a expandirse/perpetuarse indefinidamente hasta que topa con algún límite -hasta que tu deseo es frenado por el mío-, en algunos casos sólo una respuesta apropiada en el mismo nivel disuadirá al agresor.

Ante muchos tipos de violencia, a veces la única defensa es, en efecto, "enseñar los dientes". O incluso morder un poquito... Ello activará los miedos inconscientes del adversario, sus propias inseguridades, y le hará menos fácil y cómodo continuar su neurótico abuso. Ahora bien, que nadie se alarme: hay muchas formas de morder (sobre todo en los ámbitos adultos: familia, pareja, grupos, trabajo...). Por ejemplo, con más asertividad. Con más hostilidad explícita (ira, rechazo...). Con menos dependencia y sentimientos de culpa. Con exigencias formales. Con búsqueda de aliados. Con decisiones tajantes. Con acciones legales. Con ruptura de vínculos. Etcétera. Y, en algunos contextos, si no hay más remedio y si las fuerzas están igualadas, incluso con lucha física. (7)

El bullying o acoso es, en suma, una expresión más de nuestro mundo narcisista y violento, cuyas semillas se siembran en la crianza. Toda "solución" que no aborde directa y francamente esta evidencia se convertirá rápidamente en una tapadera más del problema. Ningún funcionario al servicio de la Familia Intocable (que paga y vota) podrá jamás aliviar los estragos neuróticos, psicóticos y sociopáticos de los que brota toda compulsión violenta, así como toda pasividad autodestructiva frente a ella. Con suerte, sólo con mucha más sinceridad y amor podremos conseguirlo.

__

1. Igual se hace, p. ej., con el abuso sexual infantil, la violencia doméstica, las adicciones, etc. Para el estado moderno ya no existen sufrimientos personales, privados o psicológicos. Todo es politizado y reducido a cuestiones "sociales" gestionadas por toda clase de funcionarios. 

2. Naturalmente hay muchas otras. La violencia compulsiva hacia los demás y la parálisis ante ella (en el fondo, un modo de autoagresión) suelen formar parte de trastornos neuróticos o de personalidad más amplios o más graves. 

3. Hay que desterrar definitivamente el concepto ambiguo de "sobreprotección". Sólo existe una protección genuina (respetuosa, amorosa). Todo lo demás es dominio / invasión / anulación del otro en nombre del "amor". 

4. Es increíble la negligencia de algunos padres respecto a la seguridad y bienestar de sus hijos, los pésimos modelos de comportamiento que les ofrecen, o su insidiosa y permanente influencia castradora sobre ellos. Lo que no impide que algunos de esos padres se muestren en público "muy sorprendidos, dolidos y preocupados" por lo que sucede en las escuelas, etc..., sin que olviden, por supuesto, seguir cargando a éstas con la responsabilidad del problema. 

5. Esto está de moda. Aunque va desarrollándose una gran conciencia sobre las características del narcisismo perverso, etc., sigue achacándose todo -como sucede con las adicciones, etc.- a la "botella" y no, además, a la psicodinámica del "bebedor". Los acosadores no tienen tanto poder alienador como se dice. Esto se ve fácilmente en el hecho de que muchas "víctimas", perfectamente lúcidas y apoyadas por buenos amigos e incluso largas terapias, etc., eligen una y otra vez (por variados motivos inconscientes) a la misma u otras personas maltratadoras. En este sentido, podemos incluso ver a los abusadores como meros oportunistas que se limitan a explotar la dependencia autodestructiva de quienes aceptan/desean someterse a ellos. 

6. Muchos psicólogos recomiendan no expresar el odio o la agresividad para "no aumentar" tales cosas. Pero no siempre la violencia defensiva produce más violencia; a veces la soluciona temporalmente. Y el buenismo ciego también puede ser una forma (pasivo-agresiva) de violentar. La única solución definitiva contra todo esto es resolver (o prevenir) los conflictos evidentes u ocultos que motivan la violencia. 

7. Después de todo, en el mundo real de las emociones -no en el mundo paralelo de nuestras ideas- cualquier persona neuróticamente "inofensiva", es decir, incapaz de hacerse respetar y defenderse adecuada y proporcionadamente, será tarde o temprano invadida, abusada o explotada por alguien. 

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12 comentarios
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 Olga  11/Julio/2016 18:42
Y además de todo lo que ha expuesto José Luis (con su estilo inteligente y claro de siempre) existe una tendencia actual que me parece muy peligrosa: que es la de confundir las terapias que intentan que la víctima conciencie los problemas emocionales que le impiden defenderse, con intentos de culpabilización por parte del terapeuta.

Todo lo que sucede entre dos personas es cosa de dos y siempre tiene sus razones... Por eso ésta es una forma peligrosa de tratar la cuestión. Porque no parte de conceptos psicológicos, (un vínculo patológico entre dos seres humanos dañados) sino desde un punto de vista moral en el que hay un indudable culpable y una víctima indiscutible. Un planteamiento que, sin duda, lo único que consigue es perpetuar ¿o agravar? el problema porque sin consciencia (por muchas técnicas "novedosas" que se apliquen) nadie mejora y porque divulga una y otra vez el mismo mensaje: la culpa de todo la tiene el otro, yo no!

Algunos de los libros sobre acoso, psicópatas o perversos narcisistas que he leído son verdaderos tratados de criminología en la que sólo nos cuentan, en los numerosos casos que describen con prolijos detalles, lo que pasó (el síntoma), pero en ningún momento nos dicen porqué pasó... Y si no entendemos el origen del problema ¡¿cómo vamos a poder solucionarlo?!

En fin, que vamos bien...

Besos.   Resp.
 TRET  12/Julio/2016 01:54
Gracias Jose Luis. Debo leerlo más detenidamente, tiene mucha miga todo lo que expones. Totalmente a favor de "no poner la otra mejilla", pero... Vivimos en un mundo tan hipócrita, que está a favor (de forma encubierta) del lado del abusador, del maltratador...(porque le interesa), que cuando uno saca los dientes, al final se vuelve en su contra. Los Malos utilizan las técnicas mejor, son expertos en ellas, por tanto ahí no logro ver la auténtica defensa (cuando aún uno está frágil o en determinados momentos de vulnerabilidad). Por ejemplo, la película que comentaba antes "un dios salvaje" , a mi me chirriaba el que se viera a los padres como los culpables de sus neurosis y que agrandaran un problema que habían tenido sus hijos (un violento que le había roto los dientes a otro) ya que al final los hijos (agredido y agresor) se daban un abrazo y volvían a jugar como si nada hubiera pasado, mientras los padres a gritos se trataban. Gracias Olga por tu comentario, efectivamente no encontraba el calado de esa pasiva/agresiva reunión. Pero me dejó confusa lo de los niños.
Yo personalmente No veo bien ni sano que esos niños sigan como amigos como si nada.
No se si es muy radical, pero odio cuando los niños se pelean, cuando se llevan mal y el adulto les instiga para que se lleven bien. ¿Todos los niños tienen que vivir en armonía, paz y una estrecha amistad?. No estoy a favor de ello, pienso que de ello devienen, además, muchos conflictos o agravan los ya existentes y/o latentes.
¿Estamos obligados los adultos a llevarnos todos bien?. NO. Pues por qué obligan a los niños a ello.

Un saludo, y MIL GRACIAS Olga y Jose Luis.!   Resp.
 Laura  12/Julio/2016 09:56
Estoy de acuerdo en que el bullying y el acoso, de un tiempo a esta parte se ha institucionalizado, que juntamente con nuestra cultura judéo cristiana nos enseñan entre otras cosas el poner la otra mejilla, el "perdón"....

Personalmente no creo que un narcisista, sociópata, manipulador, se den cuenta del daño que hacen, la empatia es una palabra que no existe en su vocabulario, menos aún el sentimiento, y desgraciadamente lo que se prima en nuestra sociedad es la competencia llevada a los últimos extremos, el quitate tu para ponerme yo y otros tantos "esloganes".

Que actualmente hay cantidad de "gurus" mezclando espiritualidad con psicologia, leyendolos me da grima ver el mixt que hacen con estas teorias las cuales nos llevan a mas de lo mismo, no obstante el envoltorio en el que envuelven sus teorías son de lo mas atrayente para un sector de la población ( desgraciadamente cada vez mas) que ha perdido su norte encontrando en estas un camino fácil para poner tiritas a su padecer.

En relación a A Miller:

Hace ya tiempo me tope con un libro escrito por el hijo de A Miller, Martin Miller " El autentico drama del niño dotado", cuando leí su versión de los hechos, confieso que al principio me quedé perpleja delante de sus relatos, para posteriormente caerme el mito en que se había convertido su madre. Con el tiempo te haces preguntas tales como:

A. Miller, escribió sus libros para redimirse de su culpa por el trato hacia su hijo?

Quien cuenta la verdadera historia, la madre o el hijo?

Escribió el hijo el libro para vengarse de algo que su madre le hizo?

La única respuesta que encontré es que nunca lo sabremos, quien tiene razón y quien no, en toda esta historia. Como en tantos otros personajes famosos hay y habrá claros y oscuros.

Una entrevista a M. Miller, está en francés-

http://www.rts.ch/play/tv/19h3 ..

Articulos sobre su libro

http://www.laprensa.com.ar/442 ..


http://screamsfromchildhood.co .. (inglés)

Primer capítulo del libro.

http://static0.planetadelibros ..

Atentamente   Resp.
 JLC  12/Julio/2016 11:43
Gracias por tu aporte, Laura.

Sobre Martin Miller, Tania Gálvez también hizo una reseña aquí:

http://www.lasinterferencias.c ..

Personalmente, no he leído el libro, que me repele instintivamente. Pero, ya que lo mencionas, os diré que detesto la difamaciones y "ajustes de cuentas" en público de cualquier personaje influyente, sólo para sórdido placer de mucha gente envidiosa y fisgona. (No me refiero obviamente a ti, Laura, ni a nadie en particular).

Creo que, aunque Alice Miller hubiese sido realmente un demonio para sus hijos, etc., ello no reduce ni un ápice el valor de sus ideas, por el mero y definitivo hecho de que son CIERTAS. Cualquiera de nosotros puede verificarlas y sanar gracias a ellas. Y fue precisamente Alice Miller quien nos mostró el camino, motivo suficiente (al menos por mi parte) para estarle agradecido. Porque a mí personalmente jamás me hizo ningún daño.

Nadie es, ni tiene por qué ser "perfecto" para complacer a sus fans e idealizadores. No me sorprenden en absoluto las contradicciones de Alice Miller (¡yo también las tengo!). Y, por otro lado, es gracias a la propia neurosis por lo que uno aprende, sobre todo con la edad... Y si vamos a jugar a los linchamientos públicos, ¿para cuándo un librito contra Martin Miller y sus motivos ¿neuróticos? ¿éticos? ¿económicos? para airear los trapos sucios con su madre...?

Creo que todas las autoterapias deben hacerse en la confidencialidad de lo privado, no en la plaza pública.

Gracias, Laura, por la ocasión de quitarme esta espinita, y un saludo.   Resp.
 pktx  12/Julio/2016 12:29
Lamentablemente aprendemos y cambiamos cuando vivimos lo necesario o sufrimos lo suficiente.

Yo he necesitado hacer daño para darme cuenta. No sólo a quien en su día me hizo daño, sino también a otras personas por el efecto proyectivo.

A veces vuelves a quien dañaste para reconocer tus errores, pides perdón y te reconcilias, otras no es posible y es mejor dejar las cosas como están, otras es suficiente evitar propagar el mal con otras personas o mejorar las relaciones actuales.

Ha habido gente que me ha enseñado a darme cuenta. No puedo solventar el pasado, pero sí mejorar mi presente y futuro.

Abrazos   Resp.
 TRET  14/Julio/2016 15:52
Durante un tiempo realicé suplencias en un centro cerrado de menores bajo medidas judiciales, (cárcel de menores). Dichos menores había cometido graves delitos, desde asesinatos, violaciones, etc. Esos chavales, habían llegado ahí por primera vez y otro reincidentes, y muchos de los que salían volvían a entrar. Existían muchas causas a ello, la mayoría habían perdido la diferencia entre el bien y el mal, y su familia y la sociedad habían contribuido a ello absolutamente. Otros reincidían porque habían perdido la esperanza de vivir fuera de ese lugar, preferían estar ahí encerrados.
Con esto quiero corroborar la anotación (4) del texto; los padres cargaban contra la educación, las amistades, las malas influencias de los hijos, etc. las causas de la violencia de sus hijos, mientras ellos no eran capaces de mirarse y ver lo que le habían ofrecido a sus hijos y de lo altamente solos y expuestos los habían dejado al "mal" sin una adecuada guía y ayuda/defensa.
También asistí perpleja como en el Centro, se utilizaba mucho el buenismo-ciego, del que hablas en la anotación (6). Lo cual producía mucho más violencia y mucha ira.

Se ejercía también violencia contra los educadores del centro, dónde estaba absolutamente limitada la acción, no se podía hablar de la verdad, no se podía uno ni defender frente a provocaciones de los menores, nos utilizaban para vigilarles, enseñarles académicamente, acompañarles en sus rutinas y marcar los hábitos de higiene y alimentación.

Pienso que hay una doble moral. Por un lado está el "ponerse del lado del agresor", como decía en un comentario anterior, en el aspecto de obligar a la víctima a hacer las paces, a olvidar el daño, a forzar amistades sado-masoquistas...etc. también limitando al agredido o no agredido, su capacidad y derecho a defenderse o protegerse. Y por otro lado, utilizar al agresor (crearlo inconsciente o conscientemente) para dejar impunes, absueltos de culpa a los verdaderos culpables. Pienso que también existe mucho victimismo en ambos casos, ¿pobre de mi que mi hijo ha salido un delincuente? Y en el de las víctimas, cuando padres, familiares, profesores, etc. Han coartado, anulado, aniquilado, como decía anteriormente, la capacidad y derecho a defenderse y protegerse, y luego llega el ¿pobre de mí, lo que le han hecho a mi hijo?.

E inmediatamente aparece el lema "Hay que perdonar", "Se debe perdonar", que pretende cubrir toda esta locura anterior
e intenta absolver a todos, absolutamente a todos, menos a las víctimas reales. Lo cual además, pone un muro, opaca y oculta llegar a la raiz para prevenir a violencia.

Es una farsa tan grande!!. Y es infinitamente triste .


P.D: Tengo una gran curiosidad, Jose Luis, por saber tu opinión sobre dichos centros. ¿Podrías escribir algo sobre ello?.

Un saludo!   Resp.
 JLC  15/Julio/2016 10:24
Muchísimas gracias por tu impresionante (y deprimente) testimonio, Tret...

No puedo escribir sobre el tema porque no lo conozco de cerca... Pero, vaya, dada esa generalizada actitud sociopolítica (orwelliana y cognitivo - conductual) en todos los asuntos, puedo creerme casi cualquier aberración en cualquier ámbito... :(

Como tú sugieres, el estado/familia necesita destruir las pruebas de sus propios crímenes...

Un saludo, Tret.   Resp.
 TRET  15/Julio/2016 16:49
Efectivamente, es muy muy deprimente.
Gracias, Jose Luis, por tu contestación.
Un saludo!   Resp.
 Xuan  17/Julio/2016 18:36
En cierta ocasión me explicaron una anécdota 'oficinesca' en la que un jefe neurótico, en una discusión con una empleada, terminó lanzándole una silla. Silla que rozó la cabeza de la muchacha.
La respuesta de ésta fue: "¡¡si me llegas a dar te enteras!!"
Esto es, para mí, una ejemplo de aceptación del maltrato en la que un límite razonable se ha visto alterado siendo, la base, un nivel muy superior (negativamente hablando).

Como persona que tiene que lidiar con una jefa muy neurótica, explico brevemente mi experiencia:
Los inicios fueron horribles dado que me limitaba a "tragar" hasta llegar a un punto explosivo que derivaba, en un momento dado, en contraataques muy fuertes en momentos que no resultaban adecuados (por mera acumulación) y que podían llevar a consecuencias laborales. Porque está claro que, en el mundo en el que vivimos, es mucho más sancionable eso que el maltrato continuado y reconocido, pero tal vez no tan estridente, de quien te está hundiendo a diario.

Con el tiempo, y gracias a José Luis, estoy consiguiendo marcar unos límites de forma más contínua, "enseñando los dientes" de una manera más inteligente ante cada una de las lamentables situaciones que me toca vivir y dejando a un lado todo ese "efecto acumulador".

Y debo decir que..¡funciona!

No es fácil, las primeras veces te falta el aire, te mareas e incluso tienes cierto sentimiento de culpa -según tu bagaje personal e infantil- e incluso tus compañer@s, pese a sufrir lo mismo, son capaces de recriminar tu actitud ¡por puro miedo! Pero los resultados son inmediatos y positivos.

Y es que mis compañeros, algunos con grandes capacidades y de los que tendría mucho que aprender por su gran experiencia, tienen miedo, están desmotivados y tristes. Parecen 'zombies'. Y creo que nadie quiere acabar así.

Sinceramente, y en resumen, prefiero "enseñar los dientes" a "apretar los dientes" de pura indignación y tristeza ante el abuso.

Gracias a todos por vuestras experiencias y a José Luis por este gran artículo. Estoy completamente de acuerdo con él!

Un saludo!   Resp.
 TRET  17/Julio/2016 21:49
(A Xuan) Hola Xuan, totalmente de acuerdo contigo, cuando cuentas lo que cuesta al principio enseñar los dientes. Yo ya me digo, aunque tengas miedo se puede hacer con el miedo y luego es práctica...aunque a veces tiembles, vas madurando en ello y te sientes más seguro cada vez, y te ayuda a apreciarte más y no sólo a que te respeten. También se lo debo a Jose Luis. :)

Lo que decía de que no es nada fácil, porque parece que el mundo "defiende" al acosador es lo que explicas muy bien aquí: "incluso tus compañer@s, pese a sufrir lo mismo, son capaces de recriminar tu actitud".

Me encanta tu opinión. Me he sentido identificada. Gracias Xuan.

Anoto el libro que recomiendas. Quería recomendar otro libro en la "salita de ser" (lo anoto aquí para no saturar con mis comentarios el espacio), uno que impacta y es una maravilla: "El Buda de los suburbios", de Hanif Kureishi, 1990.

Un saludo!   Resp.
 JLC  18/Julio/2016 10:16
(Colectivo)

A Xuan: Muchas gracias por tu comentario, Xuan, y por tu libro recomendado en la Salita de Ser. ¡Este verano no vamos a parar de leer y ver...! :)

A Javier: Totalmente de acuerdo, y feliz también de conocer a personas que vemos las cosas de modos parecidos...

¡Bienvenidos ambos al blog!   Resp.
 Xuan  18/Julio/2016 12:40
Muchas gracias Tret! Tanto por la recomendación como por tu experiencia personal en el centro de menores. Ha sido súper interesante y un ejemplo de lo que no se debe hacer.

Y gracias JLC por la bienvenida!   Resp.
 

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