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10 mitos de la psicoterapia

La psicoterapia moderna nació a comienzos del siglo XX en contextos principalmente médicos y psiquiátricos. Desde entonces, aún contemplamos a los que sufren como una especie de "enfermos" o al menos "trastornados", de lo que han derivado, en mi opinión, toda clase de malentendidos sobre las psicoterapias. Ello no sólo nos dificulta la comprensión de la mejor vía que conocemos en Occidente contra el dolor psicoafectivo, sino que contribuye a desintegrarla en toda clase de sucedáneos dudosamente útiles. Enumeraré seguidamente 10 de estos equívocos, tal como yo mismo los he ido descubriendo a lo largo de mi vida como paciente y como terapeuta.
  1. "La psicoterapia es una ciencia". No hay consenso en que la psicología sea realmente "científica" pero, en todo caso, la psicoterapia sólo podría ser, como mucho, una ciencia aplicada. Es decir, un arte. Como sucede en todas las relaciones humanas, nada hay menos "racional", mensurable y predecible que una relación cliente-terapeuta. La psicoterapia es, así, un fenómeno complejo e intuitivo que, como el arte o el amor, sucede espontáneamente (o no) entre dos personas.
     
  2. "La psicoterapia cura". Dado que el sufrimiento psicológico no es una enfermedad, la psicoterapia tiene poco que "curar". Por otro lado, como la mayoría de terapias sólo ofrecen modos refinados de autocontrol mediante técnicas cognitivo-conductuales, básicamente sólo son reeducación. Lo único que sí puede hacer una verdadera psicoterapia -tal como la entendemos en este blog, es decir, exclusivamente como un proceso de transformación interior-  es orientar y acompañar al sujeto en su progresivo descubrimiento de sí mismo.
     
  3. "La psicoterapia es infalible". Las limitaciones y fracasos de las psicoterapias son poco mencionados. Pero, desgraciadamente, ni todos los consultantes, ni todos los terapeutas, ni todos los métodos terapéuticos reúnen siempre las condiciones necesarias para ser útiles. Las variables de la relación terapéutica son tan diversas que sólo la práctica demostrará su eficacia, o no, en cada caso.
     
  4. "La psicoterapia es inútil". Esta creencia es típica de las personas que temen sus verdades íntimas y dolorosas, y/o las de sus allegados (hijos, pareja, amigos...). En realidad, la psicoterapia, siendo un vínculo personal basado en la confianza y la sinceridad, es tan beneficiosa, al menos, como la mejor relación humana.
     
  5. "La psicoterapia debería ser gratuita". Una cuestión central de la  psicoterapia no es cuánto cuesta, sino quién la paga (p. ej., el cliente, la familia, una institución privada o pública, etc.). Aquí surgen dos problemas. Por un lado, psicológica, simbólica y legalmente "quien paga manda", y el terapeuta, lo quiera o no, se verá condicionado por ello. Por otro, como el resultado de cualquier empeño es proporcional al esfuerzo que ponemos en él, parece obvio que la mayoría de pacientes que no estén dispuestos a esforzarse (en este caso, también económicamente) por su maduración, no podrán llegar muy lejos. Por ambas razones creo que el usuario debe pagar su terapia con su propio dinero (o pedirlo prestado, o trabajar para obtenerlo, etc.), con independencia del precio, a veces meramente simbólico, que el terapeuta se avenga a negociar con él.
     
  6. "Muchos deberían hacer psicoterapia". La psicoterapia se basa en la libertad, de modo que sólo quien sufre debe decidir si su dolor es normal o "anormal", y si desea pedir ayuda. La psicoterapia obligada es inconcebible, pues sólo quien se siente libre para abrir su corazón podrá asimilar cualquier ayuda. Lo que no significa, por otra parte, que quienes se sientan perjudicados por alguien que no quiere ayuda no tengan derecho a defenderse de él psicológica, social o legalmente.
     
  7. "Todos podemos mejorar". No parece cierto que cualquier persona pueda mejorar si encuentra un terapeuta con la suficiente paciencia y habilidad para ello. Algunos individuos no sólo sufren grandes resistencias a sí mismos, sino específicamente a los vínculos personales, que son precisamente las únicas vías de acceso de cualquier ayuda emocional. Estas personas se beneficiarán mejor de asistencias sociales, reeducativas y/o psiquiátricas.
     
  8. "Psicoterapia es "ir" al psicoterapeuta". Hablar con un terapeuta no equivale a hacer psicoterapia, lo mismo que tampoco son terapia cada una de las sesiones -fructíferas o no- que se realizan. La psicoterapia es más bien el proceso, una etapa de introspección y descubrimiento en la vida del sujeto, donde el terapeuta sólo es un dinamizador y guía. Lo psicoterapéutico no es tanto lo que se "hace", los métodos empleados, etc., cuanto la psicodinámica de comprensión, expresión y transformación que se da (o no) en el corazón de la persona.
     
  9. "La psicoterapia sólo es para "graves"". La verdad es justamente la contraria: la psicoterapia es mucho más eficaz en los casos leves y moderados, cuyo agravamiento impide. Como en otros campos de la vida, cuanto antes afrontamos un problema, más fácilmente podemos remediarlo.
     
  10. "La psicoterapia te enseña a ser feliz". El dolor y el conflicto forman parte de la condición humana. Lo que sí nos enseña la psicoterapia es a sustituir nuestro viejo "lenguaje" de síntomas por un nuevo idioma basado en la lucidez y la confianza en uno mismo. Esto no borra nuestras heridas, pero nos fortalece para soportarlas, solucionarlas y/o dejarlas atrás definitivamente. En otras palabras, las psicoterapia  nos enseña a vivir mucho más sabia, libre y satisfactoriamente, pese a nuestros problemas.

Creo, en fin, que la psicoterapia -entendida siempre como un proceso de transformación interior- sigue siendo una gran desconocida. Es temida por muchos, denigrada o idealizada por algunos, y tergiversada por la mayoría. Ojalá estas breves notas sean útiles para algunas personas.

 
JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright
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