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02 Septiembre 2015

Superar el feminismo

Por JOSÉ LUIS CANO GIL
Estas vacaciones, Olga y yo nos hemos dado una vueltecilla... por el infierno. El infierno del feminismo actual (en España y, por extensión, el mundo), con sus estragos, sus orígenes, su psicología secreta, sus mentiras y sus contradicciones. Nuestros guías han sido Prado Esteban Diezma y Félix Rodrigo Mora con su libro "Feminicidio o auto-construcción de la mujer". La obra más conmocionante que he leído desde Alice Miller. Parte de lo bueno (poco) que creía saber sobre el feminismo se me ha derrumbado. Todo lo malo (mucho) que sospechaba de él me ha sido ratificado con toda clase de datos, pruebas y argumentos. Recomiendo, pues, a mis lectores/as su indispensable lectura antes de que sea demasiado tarde. Pues el feminismo, que no es sino una parte de una pesadilla aún mayor -el control creciente de un estado totalitario y mundial- acabará destruyéndonos (desalmándonos, como ya está sucediendo), a menos que despertemos y hagamos algo para emanciparnos de ambos.

Yo no soy experto en estos temas, de modo que no me atrevo a afirmar que Prado y Félix tengan toda la razón en todo lo que dicen. Quizá puedan exagerar, deformar, callar o idealizar algunas cosas. Tampoco digo que personalmente comparta todas sus ideas... Lo que sí aseguro es que, a diferencia del feminismo, cuyas teorías jamás han descrito el mundo real que yo conozco, "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" sí lo hace. Sus observaciones, su enfoque general, su estilo interpretativo -a veces casi "psicoanalítico"- de la realidad sí sintonizan o, al menos, son compatibles, asimilables con mis formas de ver, sentir y pensar el mundo. Por eso os lo recomiendo.

¿Qué dice esta obra archisubversiva? He aquí algunas de sus ideas:  

  • El patriarcado nunca fue creado por los varones, sino decretado políticamente por ciertos estados e ideologías, de los que ambos sexos -mujeres y hombres- son víctimas.
  • Las mujeres en España jamás vivieron oprimidas antes de la Revolución Francesa y, menos aún, en las sociedades rurales.
  • El feminismo no defiende a las mujeres, sino que, implícitamente misógino, las infantiliza, sobreprotege y deshumaniza para explotarlas mejor según convenga al estado (lo mismo que hace con los varones).
  • El feminismo, disfrazado de "emancipación femenina", es por lo anterior neopatriarcal, capitalista (¡incluso Rockefeller lo financió en su momento!), violento y totalitario. Por eso lo fomentan tanto la derecha como la izquierda.
  • La guerra de sexos es cultivada para destruir la tradicional solidaridad entre hombres y mujeres y aniquilar toda relación humana natural (amorosa, sexual, familiar, colectiva...), con vistas a una sociedad atomizada de individuos vacíos, aislados y obedientes.
  • Como el machismo nunca ha sido "biológico", sino político, muchísimos hombres nunca han sido machistas, mientras que muchas mujeres sí lo han sido y han colaborado con él.
  • Algunas mujeres aspirar al poder y la violencia (contra mujeres y hombres) tanto como algunos varones. El poder y el dinero no tienen sexo.
  • Muchas mujeres se opusieron al feminismo desde sus inicios, por ejemplo desde los movimientos libertarios (anarquismo).
  • El estado "progresista" es, en realidad, regresivo, pues va destruyendo todas nuestras oportunidades de seguir siendo realmente humanos (es decir, con verdadera libertad interior respecto a nuestros modos espontáneos de sentir, pensar y vivir, sin imposiciones ni tutelas de los estados).
  • El feminismo generaliza, falsifica o ignora muchas evidencias históricas, entre ellas el hecho de que la relación entre los sexos siempre fue distinta según cada persona, clase social, país, época, condición rural o urbana, intereses políticos,  etc. Tales relaciones son, por ello, demasiado complejas para ser reducibles a una mera ideología. El feminismo es, en consecuencia, un mero dogma de fe. Una religión política.
  • Como toda religión, el feminismo necesita para justificarse un chivo expiatorio al que odiar, en este caso los "varones" (androfobia). Esto revela su índole racista, fascista y, en última instancia, "exterminacionista".
  • A pesar del gran poder político del feminismo, la mayoría de gente -mujeres y hombres- sigue resistiéndose a identificarse con esa ideología. 
  • La tendencia general es, con ayuda del feminismo, deslizarnos hacia estados cada vez más opresores y totalitarios, destruyendo así el alma de las mujeres (feminicidio), lo mismo que la de los varones.
  • La única revolución posible contra todo esto sería la que, unidos de verdad mujeres y hombres, asumiéramos con libertad de conciencia, amor, coraje y responsabilidad nuestras propias vidas frente a los intereses y abusos de los estados.
  • Etc.

En suma, el feminismo no sería sino más de lo mismo, un diseño patriarcal reciclado y adaptado a los nuevos tiempos -el lobo disfrazado esta vez de cordero salvador: un "neopatriarcado"-, para mejor seducir y atar a las mujeres, junto con los hombres, a las galeras de los estados.

¿Suena todo esto demasiado explosivo y desmesurado? A mi entender, no deberíamos precipitarnos. Tendríamos que leer con ánimo abierto, atención y paciencia los numerosos argumentos, datos y reinterpretaciones históricas que nos va aportando el libro. Ya que, después de todo, ¿qué tendría de especial que mucho de lo que nos han contado sobre el feminismo y la historia reciente fuese falso? (1) Para mí, un valor esencial de "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" es precisamente que nos hace dudar, pensar, replantearnos muchas cosas que pasiva, ingenua o interesadamente dábamos por sentadas. En realidad, este tipo de sorpresas más o menos "indigestas" son continuas en psicoterapia. Sin duda por eso el libro no me escandaliza.

Una de las razones de mi crédito a "Feminicidio" es precisamente su enorme sintonía con muchos procesos psicodinámicos bien conocidos. Dichos procesos, siendo profundamente humanos, se manifiestan una y otra vez en todos los ámbitos de nuestra existencia: vida emocional, vida social, arte de vivir, espiritualidad, política, economía... Por tanto, en general, sólo los relatos de la Historia -de lo humano- que reflejen tales dinámicas resultarán verosímiles. He aquí, según mi experiencia, algunas de dichas dinámicas universales:

  • Lo verdadero es casi siempre "lo contrario y la mitad" de lo aparente.
  • Todo exceso en cualquier sentido expresa algún conflicto o carencia en dicho sentido. ("Dime de qué presumes...").
  • Todo exceso en cualquier dirección produce resultados contrarios a los buscados.
  • La causa última de una acción no reside en su "intención" aparente, sino en sus resultados (que expresan lo secretamente deseado). 
  • Todo suceso puede tener varias causas.
  • Para determinar el autor/es y/o motivo/s de una acción, siempre hay que determinar: 1) a quién beneficia; 2) quién la permite; 3) quién la fomenta, 4) quién la ejecuta.
  • Los buenos propósitos son inútiles si no van acompañados de lucidez, esfuerzo y responsabilidad. 
  • Lo inconsciente, las "verdades inconfesables", son más poderosas que nuestros motivos conscientes (precisamente porque, tras ocultar aquéllas allí, operan después sin nuestro (aparente) consentimiento).
  • Cuanto más se reprime un motivo, más poderoso se vuelve.
  • Toda mentira sólo pueden ocultarse con más mentiras, hasta crear ese embrollo de autoengaños que llamamos alienación o neurosis (individual o social).
  • La mayoría de motivos ocultos son elementales y universales: miedo, narcisismo (envidia, soberbia, afán de poder y placer), ansias de amor, sentimientos de culpa.
  • etc.

Si el lector reflexiona minuciosamente en cada uno de estos puntos, comprobará, en efecto, que se ajustan como guantes a todas las situaciones humanas. Lo vemos todos los días por todas partes. Por eso me encanta "Feminicidio". No sólo tiene mucho de análisis de lo inconsciente en la sociedad, la política, las ideologías, etc., sino que incluso utiliza para ello (¡como yo mismo en mis terapias!) el examen de canciones, fotografías o conversaciones para obtener interpretaciones (acertadas o erróneas, claro) de la realidad. Sí, esta obra me resulta definitivamente cercana y familiar. (2)

Sobre la situación de las mujeres, personalmente diré que nunca en mi vida -nací en 1957 en Barcelona- he conocido a ninguna mujer "oprimida" por ningún "machismo innato" de los hombres. He conocido, como cualquiera de nosotros/as, a mujeres con dinero, sin dinero, estudiantes, trabajadoras, desempleadas, empresarias, solteras, bien casadas, mal casadas, divorciadas, con hijos, sin hijos, espirituales, ateas, amorosas, egoístas, malvadas, felices, desdichadas... Exactamente como los varones. Con muchísima más profundidad y realismo descubrí lo mismo cuando inicié mis consultas, donde jamás he podido apreciar la menor diferencia en el sufrimiento de hombres y mujeres, el cual "esclaviza" a ambos en función de sus respectivas tramas personales de miedos y conflictos íntimos, es decir, de su neurosis. Por supuesto que todos/as sufrimos también numerosos condicionantes externos (sociales, económicos, políticos). Pero el hecho evidente de que, en circunstancias similares, cada persona las vive y reacciona de modo distinto, me persuade por completo de que la "variable" definitiva respecto al logro de cualquier libertad o felicidad es, y sólo puede ser, la personalidad (íntegra o dañada, lúcida o alienada, madura o infantil) de cada individuo. Por eso mismo, cualquier revolución genuina sólo podrá suceder tras un lento y difícil proceso de crecimiento, maduración o transformación psicológica de cada uno de nosotros/as. Lo que, obviamente, el 90% de las personas jamás realizará. Por eso todas las ideologías, incluido el feminismo, me han parecido siempre como sectas, fantasías ingenuas y rabiosas, meras "pseudoterapias" para personas llenas de odio y de problemas.

Por supuesto que, desgraciadamente, hay muchas mujeres que sufren desigualdad o violencia a manos de algunos hombres (y mujeres) o instituciones. Pero, lo mismo que no hay una justicia para taxistas y otra para camareros, ni una justicia para sanos y otra para enfermos, ni tampoco (en teoría) una justicia para ricos y otra para pobres, etc., tampoco es necesario un doble rasero según cada sexo. Frente a cualquier marginación, desigualdad, abuso o violencia, una buena Justicia es suficiente para defender a cualquier persona. La mera ocurrencia de supuestas "justicias" a medida, victimismos y proteccionismos, discriminaciones "positivas", guettos enfrentados, persecuciones contra un imaginario "enemigo común", etc., no sólo es un desvarío absurdo e injustificado, sino monstruoso, pues su dinámica nos recuerda demasiado a ciertos regímenes diabólicos del pasado. (3)

"Feminicidio o auto-construcción de la mujer", de Prado Esteban y Félix Rodrigo, ha sido para mí, en suma, una brisa fresca, un reforzador de mis sentimientos en estos asuntos, una estimulante fuente de datos y argumentos y, por encima de todo, un bálsamo terapéutico en mi soledad como persona y como hombre, en esta sociedad cada vez más irrespirable. (4) Aunque estoy lejos aún de conocer la amplia obra de sus autores, no he querido demorar desde aquí mi agradecimiento a ambos, deseándoles de corazón que sus ideas alcancen e inspiren al mayor número posible de personas. Para contribuir a ello, incluyo finalmente el magnífico video que me permitió conocerlos. 


Guerra de sexos y destrucción de la condición humana
Prado Esteban Diezma


Tema relacionado:
"Yo no soy feminista porque..."

__

1.  Vivimos en un mundo engañoso por definición (véase Matrix). No hay más que recordar, por ejemplo, la colosal farsa del 11-S de 2001, que ningún país del mundo (que yo sepa) ha cuestionado jamás. Yo no sé en qué medida las cosas suceden por deliberada ingeniería social de los poderosos, y/o por la propia lógica "ciego-psicopática" (racionalista, economicista, ignorante) de toda clase de instituciones y personas, y/o bajo confusos e impredecibles determinantes históricos, psicológicos y tecnológicos. Lo cierto es que el resultado es el que es. Una gigantesca trama de falsedades extremadamente destructivas para las personas, las culturas, la Naturaleza y el planeta entero.

2. Por eso mismo, echo de menos en ella alguna mención a los factores psicológicos de la gente y de la historia (la "psicohistoria"), o parecería que la gente es "buena" por naturaleza y el estado "malo", cosa inverosímil por la fácil complicidad de ambos. También, ya metido en críticas, echo de menos una mejor ordenación de los materiales y un estilo menos reiterativo. 

3. Muchas feministas argumentan que "hay muchas clases de feminismos" y, por tanto, algunos sí son buenos e indispensables, etc. El problema es que las ideologías suelen autodefinirse por lo que desean y prometen, y no por lo que efectivamente realizan en la práctica. En este caso, a mí no me preocupan las diversas y respetables corrientes teóricas feministas, sino su ejecución política, claramente fascista y totalitaria, en la vida cotidiana. Para entenderlo debemos bajar del "mundo cristalino" de las ideas al mundo real de las legislaciones, injusticias y sufrimientos que causan en mucha gente.

4. Los medios de comunicación, la mayoría de películas y obras de "arte" y "entretenimiento", una parte de internet, etc., no son ya, en efecto, sino un continuo y enervante adoctrinamiento político sobre todos los asuntos de nuestra vida (política nacional e internacional, economía, guerra de géneros, terrorismo, drogas, tabaco, sexualidad, medicina, psicología, salud mental, pedagogía, educación, "seguridad" ciudadana, violadores y pederastas, tráfico, alimentación, comercio, modas, memoria histórica, historia oficial del mundo, cultura, ciencia, tecnología, valores "correctos"...). Todo tiende a ser acaparado y controlado desde "arriba".

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4 comentarios
ComentarÚltimo Comentario
 laura  24/Febrero/2017 01:54
Está bien hablar de lo que nadie habla... Es valiente reivindicar la libertad de conciencia, la importancia del silencio y el descubrimiento del eros a través de la propia experiencia, la alteridad; así como denunciar el aislamiento narcisista entre los sexos y la violencia que puede haber solapada en el discurso de la ideología de género y sus consecuencias...
Pero la desconfianza actual tiene sus raíces, y debemos comprenderlas si queremos evolucionar. Echo en falta en esta exposición una mayor comprensión de las causas que nos han traído hasta aquí...
Es posible que ahora nos estemos yendo, por momentos, al otro lado del péndulo...Pero por favor, reconozca que la conquista de derechos ha sido fundamental para que podamos escuchar la parte de verdad de su mensaje...
Por momentos pareciera idealizar el pasado y negar cualquier avance en relación a las libertades de las mujeres en la participación social, económica y política.
La distinción entre "estado" y "hombres" hace un siglo era inexistente, ya que las instituciones estaban exclusivamente gobernadas por hombres. Claro que antes no había "guerra de sexos", porque todo funcionaba para que nadie se saliera del rol asignado:los hombres a la guerra, las mujeres en la casa...
Y no nos engañemos! La sexualidad ha estado siempre politizada, no es nada nuevo, sólo va cambiando de formas...
Decir que el aislamiento es exclusivo de esta época también me parece ingenuo: se puede sentir muchísimo aislamiento dentro de una familia que no tolera la diferencia y la individualidad.
Una mujer con inquietudes intelectuales y vocacionales que tenía que quedarse relegada en su papel de madre, por consenso social, debía de sentirse bastante aislada y frustrada, no le parece? Un hombre obligado a hacer la mili y "hacerse el duro" para que no lo llamaran marica también debía de sentirse muy aislado, no cree?? "Los hombres no lloran", dice el dicho...
El feminismo ha sido una reacción natural de la mujer para hacerse visible y participar en la escena pública. De atenuar las lineas divisorias entre el mundo doméstico y el mundo exterior, de compartir mundos... Y de sentir el poder de tomar sus propias decisiones. (ningún hombre se alzó diciendo: ¡¡reivindico mi derecho a quedarme en casa!!)
Si esta señora está sentada frente a un micrófono haciendo esta exposición y ha escrito un libro, es gracias a todas las mujeres que lucharon para que esto fuera posible. ¡Honrémoslas!
Para reflexionar sobre la sombra del feminismo (que haberla "aila"), debemos aceptar su inevitabilidad como proceso histórico de crecimiento, aunque no deba ser el "lugar de llegada", sino un lugar de paso hacia un diálogo más fructífero y armonioso entre hombres y mujeres, para llegar a descubrir formas nuevas y más creativas de relación.
Mostrar menos   Resp.
 JLC  06/Marzo/2017 09:55
He añadido una Nota 3 al final del post.

Yo creo que nadie cuestiona el papel de los feminismos -con sus luces y sombras- en el moderno proceso histórico de liberación de todos los seres humanos. Pero sí podemos cuestionar las bases e intereses filosóficos, emocionales y políticos de muchos feminismos, su pretensión de monopolizar o creerse "propietarios" de las libertades de las mujeres por separado (como si éstas fuesen una casta aparte) y, sobre todo, sus degeneradas aplicaciones en la práctica, totalmente incompatibles, como todos los radicalismos de izquierdas o derechas, con las libertades humanistas que parecían defender.

No se puede alcanzar la justicia desde el rencor y la rivalidad. Ahí están, por ejemplo, el atropello feminista de muchos hombres en los casos de separaciones, violencias domésticas, delincuencia masculina, etc. Su increíble hipocresía frente a las violencias "patriarcales" de otras culturas, ya sea fuera o dentro de nuestros propios países (parece que hay patriarcados tocables e intocables). Su interesado silencio frente a los millones de varones sacrificados durante siglos en los trabajos más penosos, las explotaciones más abyectas, las guerras más exterminadoras, las prisiones más inhumanas, las castraciones emocionales y espirituales más bárbaras, los índices más terribles de alcoholismo, suicidios y otras formas de autodestrucción, etc.; todo ello perpetrado por ese mismo "patriarcado" que, según el egocéntrico victimismo feminista, "sólo afecta a las mujeres"... Etcétera. Pero no. El patriarcado no es un asunto "masculino", sino una máquina político-económica que destruye por igual, aunque de distintas formas, a hombres y mujeres. De ello habla este post.

Por eso, en mi opinión, no necesitamos políticas feministas (ni tampoco homosexualistas, ni extranjeristas, ni ninguna otra que pretenda "libertades" por la vía del victimismo y el autosegregacionismo positivo del tipo "¡oh, cuánto sufro YO! ¡YO sufro más que nadie! ¡YO necesito un trato especial!", etc.). Simplemente necesitamos más JUSTICIA SOCIAL. Quizá porque muy pocos comprenden, ejercen y trabajan realmente por ella -y no hablemos ya del amor, etc.-, es por lo que surge esa miríada de pseudojusticias fragmentarias, egocéntricas, corporativas, etc., que simplemente expresan (y agravan) las divisiones y violencias del mundo. Y a esta guerra permanente de todos contra todos la llamamos... ¡"democracia"!

Un saludo, bloguer@s.   Resp.
 Dan Ross  06/Marzo/2017 14:58
Mañana se pone a la venta el filme The Red Pill: http://www.theredpillmovie.com   Resp.
 Vic   08/Marzo/2017 14:07
http://elpaissemanal.elpais.co ..

Les dejo el enlace, porque el texto me parece relevante ...

Saludos!   Resp.
 

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