"Matar a los padres"

Muchos westerns, películas de acción y, en general, muchas narraciones épicas terminan con una escena similar: un duelo. Un reto final donde, después de innumerables lances y aventuras, el héroe y el villano se enfrentan a vida o muerte. Uno de ellos debe necesariamente morir. Y, naturalmente, el bueno mata al malo. Así concluyen la película y su moraleja. Exactamente como sucede -o debería suceder- en esa otra gran epopeya humana que es nuestro crecimiento personal. Una odisea cuyo único final posible es también un desafío. La lucha a vida o muerte contra los padres maltratadores.

¿Que significa "matar" a los padres tóxicos? No significa evidentemente eliminarlos físicamente, ni tampoco necesariamente desentendernos moral o legalmente de ellos. Significa destetarnos psicológicamente y para siempre de ellos. Renunciar a todo esfuerzo por seguir esperando o mendigando su amor imposible. Despertar del sueño de que aún nos quieren o algún día cambiarán. Arrancárnoslos del corazón como nos extraeríamos un aguijón venenoso. Afrontar el miedo, la culpa y el desamparo de nuestra orfandad secreta. Significa, en otras palabras, soportar la soledad suprema de los héroes... y seguir adelante sin volver la cabeza. Exactamente como hacen los héroes.

Es imposible madurar sin confrontarnos, tarde o temprano, con la familia. No importa cuántas terapias hagas si, en última instancia, no asumes tu duelo final. Si no tienes las agallas de "matar" dentro de ti a tus padres. Y, si no lo haces, no te extrañe que la película de tu vida se prolongue dolorosa e interminablemente. Se eternizará. Te aburrirá hasta la náusea. ¡Y no podrás abandonar tu butaca! Tu insoportable historia seguirá y seguirá y seguirá y seguirá... La única forma de acabar con ella será protagonizar, de una vez por todas, esa desgradable escena final. Acabar con tus malvados. 

O sea que, en el fondo, tu verdadero enemigo ni siquiera son ellos, sino tú mismo. Tus propios miedos. Tus apegos infantiles. Tus sentimientos de culpa. Tus locas esperanzas... Todos esos fantasmas que te mantienen preso de tus padres tóxicos. Así que tú decides. Hasta que no acabes con tus villanos no podrás colocar un prometedor THE END en la dolorosa historia de tu pasado.

 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright