Últimos Coments:

Marcela (Turno de Pregunta…): Gracias 17/Nov 16:45
JLC (Sala de Ser 2017): ¡Subsanado! :) Gracias, Neo. 17/Nov 11:08
Neo (Sala de Ser 2017): Hola, José Luis: Acabo de ver en tu Face… 17/Nov 05:11
Isaura (Odio al hij@): No me siento sola al leer éstos comentari… 14/Nov 01:53
salvador gaviota (Sala de Ser 2017): Ayer domingo y sin haberlo preténdido,me … 13/Nov 17:55
Neo (Sala de Ser 2017): A mí personalmente me parece muy proba… 13/Nov 16:09
ARCHIVO
 Sala de Ser
RSS

Mis ebooks






Ver más
 Cine

Temas

Citas

Facebook



 
Último post: Últimos comentarios:
Marcela (Turno de Pregunta…): Gracias 17/Nov 16:45
JLC (Sala de Ser 2017): ¡Subsanado! :) Gracias, Neo. 17/Nov 11:08
Neo (Sala de Ser 2017): Hola, José Luis: Acabo de ver en tu Face… 17/Nov 05:11
Isaura (Odio al hij@): No me siento sola al leer éstos comentari… 14/Nov 01:53
salvador gaviota (Sala de Ser 2017): Ayer domingo y sin haberlo preténdido,me … 13/Nov 17:55
Neo (Sala de Ser 2017): A mí personalmente me parece muy proba… 13/Nov 16:09
24 Marzo 2014

Los peligros de las neurociencias

Una reflexión crítica
Por JOSÉ LUIS CANO GIL

Revisión: Septiembre, 2015

Tras leer estas noticias (ver) sobre las colosales inversiones de los estados en neurociencias, me animo a reeditar este viejo post contra ellas, ya que me parecen verdaderas anunciadoras del fin de lo humano. Por muchas razones. La principal de ellas es que, naciendo todo desarrollo tecnocientífico del ansia humana y, sobre todo, política de dominación contra las personas y la Naturaleza, las neurociencias son, junto con la investigación genética, una de las cimas evidentes de dicha inclinación a la tiranía. No importan los señuelos con que intenten imponérnoslas. Lo mismo que nadie decente fabricaría bombas en su casa, nadie amante de la vida y del ser humano hurgaría jamás en la sede sagrada de nuestra alma: la mente, el sistema nervioso, el cerebro. Todo lo que necesitamos para ser felices (justicia, amor, etc.) ya lo conocemos. No nos hacen falta, pues, "milagros" super-neuro-tecnológicos. Todo afán de los estados en este sentido sólo evidencia su anhelo consciente o inconsciente de someter definitivamente al ser humano.

A diferencia de las ciencias más o menos románticas anteriores al siglo XX, que aún nacían del amor al saber (aunque luego se aplicaran a fines industriales, militares, etc.), la neurociencia nace ya como parte de una estrategia biopolítica que el filósofo Michel Focault definió muy bien:

"El control de la sociedad sobre los individuos no sólo se efectúa mediante la conciencia o por la ideología, sino también en el cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista es lo bio-político lo que importa ante todo, lo biológico, lo somático, lo corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica, la medicina es una estrategia biopolítica".

En efecto, ¿por qué los estados, además de controlar nuestras ideas y conductas, no iban a controlar nuestro propio soporte vital, nuestros cuerpos, incluso nuestros cerebros? Quien controla la vida y la muerte, lo controla TODO. De ahí, por ejemplo, el colosal imperio de la industria farmacéutica, la psiquiatría biológica y la psicofarmacología, todo ello corrompido hasta la raíz por toda clase de intereses, falsificaciones, mitos, dogmas, abusos y daños sociales (2). Como este blog es de psicología, quisiera detenerme un poco aquí para señalar algunas claves sobre el funcionamiento de dicho imperio. Cito resumidamente al psiquiatra crítico José Valdecasas, de su blog postPsiquiatría

  • "Los ensayos clínicos publicados son sólo una parte de todos los estudios realizados; en concreto, los que resultan favorables al laboratorio que financia el estudio.
  • La investigación ha pasado a manos privadas, con lo que todo queda supeditado a la obtención de beneficios, con total desprecio por el perjuicio que supone a los pacientes el que sus médicos no conozcan toda la información disponible sobre los tratamientos.
  • Organismos públicos encargados de aprobar y controlar los productos farmacéuticos ocultan y no publican los resultados de los estudios que la industria debe proporcionarles.
  • Los artículos publicados están muchas veces escritos por personal a sueldo del laboratorio que financia. Los catedráticos que los firman sólo ponen su nombre en los trabajos.
  • En los trabajos publicados, la manipulación de los datos, la poca representatividad de la muestra, la duración demasiado corta o larga del estudio o el empleo de variables subrogadas, llevan a que las conclusiones afirmen a menudo algo muy diferente a lo que los meros datos revelan.
  • Todo  esto hace que el profesional sólo tenga acceso a una parte incompleta y manipulada de información, con lo que no puede tratar bien a sus pacientes."  (3)

Volviendo a las neurociencias en general, son obviamente un ámbito elitista y carísimo sólo accesible a las grandes corporaciones y estados. Esto las deja fuera de toda crítica y control por parte de la sociedad y las convierte, por tanto, en estructuras claramente autoritarias, incluso totalitarias. Todas sus afirmaciones, siendo (casi) incontrastables, son dogmas de fe en la práctica. Partes de una religión del miedo que, con la promesa/excusa -como siempre- de ayudarnos a "combatir muchas enfermedades" (p.ej., autismo, Alzehimer, psicosis, parálisis, incluso conductas delictivas...), lo que realmente harán será desarrollar formas cada vez más terribles de control social (4).

A las neurociencias no les importa, por definición, los determinantes de le felicidad humana. No les interesa, por ejemplo, el amor, la justicia social, la ética, la libertad, la responsabilidad, la información, etc. ¿Para que necesitan todas esas "antiguallas", si pueden obtener resultados por la vía rápida de las técnicas neurocientíficas? Ya Edward Bernays, sobrino de Freud, inventó la sugestión publicitaria para crear gustos de consumo en la gente. Por eso las neurociencias aplicadas (es decir, asociadas a la química, la electrónica, la informática, la nanotecnología, etc.) prometen "curar", como ya he leído por ahí, ¡incluso los fanatismos religiosos! ¿Qué será lo siguiente? Cualquier obra de ciencia-ficción nos lo predijo hace ya muchos años.

De manera que ahí están la propaganda incesante de las neurociencias, sus divulgadores, sus profetas, sus adeptos, sus sacerdotes. Van acaparando, apropiándose sucesivamente de todos los aspectos de nuestras vidas (emociones, sentimientos, pensamientos, conductas, amor, felicidad, sufrimiento, creatividad, relaciones, problemas existenciales, etc.) y, tras "reinterpretarlos" en su arrogante jerga "científica", nos lo regurgitan luego en forma de sopa de Perogrullo, gracias a la cual nuestra vida queda definitivamente "explicada, autorizada y controlada" para siempre por la "Ciencia" y sus expertos. Es decir, por los estados. Lo mismo que hacen los fabricantes de agua embotellada, los patentadores de semillas y demás ladrones/traficantes de la Vida.

¿Significa todo esto que yo, José Luis, "estoy contra la ciencia y soy enemigo del progreso", etc.? Ésta es la típica objeción de todo idólatra tecnocientífico contra cualquiera que cuestione sus dogmas. Mi respuesta es que no estoy contra toda ciencia, pero sí contra algunas de ellas. Pues creo que ni todo vale, ni cualquier fin justifica cualquier medio, ni -por supuesto- es oro todo lo que reluce. Así como no es igual el sarampión infantil, que forma parte del desarrollo inmunitario de las personas, que un cáncer diseminado, que es un proceso degenerativo y precursor de la muerte, tampoco todas las creaciones humanas son equiparables. Algunas son constructivas, positivas, evolutivas. Otras son, en cambio, claramente regresivas, desintegradoras, incompatibles con la supervivencia a largo plazo.

El tiempo, la historia, no son flechas volando indefinidamente hacia adelante (según eso, hasta las guerras mundiales serían "progresistas"). Puede parecer a corto plazo que siempre avanzamos, pero, mirada con perspectiva, la historia tiene un doble sentido, como las autopistas. Va y viene. Pueblos y civilizaciones aparecen y desaparecen. Y hay además algo circular en ello, pues todo se repite incesantemente; todo cambia en su apariencia o su nivel, pero sin perder su estructura de fondo. Todo permanece esencialmente invariable. ¿En qué ha cambiado, no digamos ya "mejorado", el ser humano en los últimos 5.000 años? Todo lo que antropocéntrica y etnocéntricamente soñamos sobre la pretendida "evolución" de nuestra civilización es falso. Totalmente narcisista. Pues lo basamos en un visión muy estrecha, miope y egoísta de nosotros mismos que esconde bajo la alfombra nuestro colosal lado oscuro (5).

De modo que, en suma, las neurociencias no parecen sino un caballo de Troya de la tiranía. Por mucho que los desarrolladores de la bioética, la neuroética, etc., intenten "limitarlas" en lo posible, nada impedirá sus objetivos finales. Porque las neurociencias son como el revólver del "policía bueno". Siempre nos dirán que el policía nos defenderá de los delincuentes, etc., pero, como el policía forma parte del mismo sistema violento que produce delincuentes, ninguna cantidad de revólveres mejorará la situación, sino al revés. Igualmente, cualquier ventaja-cebo (aún por demostrar) que las neurociencias sí puedan ofrecer en el futuro, no impedirá que sus inconvenientes, todos ellos relacionados con el control total, sean mucho mayores.

Nunca, jamás, los sonrientes doctores Mengele o Moreau de las neurociencias (o del mapa genético) podrán mejorar el mundo. Ninguna tecnociencia es inocente. De hecho, en un mundo ideal (libre, afectuoso, feliz) las tecnociencias serían imposibles. Sólo monos estúpidos jugando a ser Dios se atreverían a manosear lo que no entienden: nada menos que la sutilísima caja de Pandora de la Vida. Por eso las neurociencias me parecen la bomba final en manos de un simio loco.

__
1. "Europa y EEUU se lanzan a la carrera por el estudio del cerebro y las neurociencias". 

2. Véase, p. ej., "La invención de trastornos mentales", de H.G. Pardo y M.P. Álvarez; "Los inventores de enfermedades", de Jörg Blench o "Alianza entre la psiquiatría y la industria farmacéutica". Abajo incluyo también una pequeña bibliografía. 

3. En cuanto a la clase de "principios" que rigen la farsa psico-neuro-farmacológica, he aquí algunos de ellos: 1) A menudo se dispone de una cierta sustancia y, a partir de sus efectos bioquímicos en el cerebro, se deduce una falsa hipótesis sobre la causa de una determinada "enfermedad". Equivale a decir que, como la aspirina reduce la inflamación, entonces la causa del dolor de muelas es un déficit de ácido acetilsalicílico en la sangre. 2) Como los neurotransmisores, genes y hormonas están involucrados en todo fenómeno psíquico, se quiere deducir que aquéllos son su "causa". Es como afirmar que las lágrimas son la causa del llanto. 3) Si un fármaco modifica un proceso emocional, se dice que hay "anomalías" en éste. Ejemplo: si el café (considerado bueno) te excita, significa que antes padecías un "déficit de excitabilidad". 4) Como todo psicofármaco deja en los "enfermos" huellas/lesiones detectables por los análisis bioquímicos, se afirma malévolamente que tales huellas/lesiones "demuestran" la supuesta causa "orgánica" de la enfermedad. (Pero, en ausencia total de medicación, ningún "trastorno" psíquico es detectable mediante análisis o autopsia). 5) A menudo, cuando se descubre una nueva molécula o se quiere aumentar la rentabilidad de un viejo fármaco ya usado en otros campos, se "buscan" nuevas enfermedades, o se definen como "patológicos" sentimientos o conductas perfectamente naturales (como, p.ej., la tristeza), para ampliar la clientela de dicho fármaco. 6) Etc. Por todo ello, los "problemas mentales" se han multiplicado incesantemente en las últimas décadas. Veamos su progresión según su biblia, el DSM: año 1880: 8 patologías. DSM-1 (1952): 106 pat. DSM-2 (1968): 182 pat.  DSM-3 (1980): 265 pat. DSM-4 (1994): 297 pat. DSM-5 (2013): ? Más sobre el DSM en Miguel Jara - Crítica al DSM-V  - Stop DSM). 

4. Ver, p. ej.,  Control social, Biotecnología, Control mental...  

5. Nos referimos, claro está,  a toda nuestra sórdida historia de imperios, saqueos, colonizaciones, esclavismos, explotación, guerras (con decenas de millones de muertos), contaminación, enfermedades crónicas, miseria planetaria, destrucción ecológica, etc.   

ANEXO:
Pequeña Bibliografía sobre la "biologización" de la mente humana
(fuente parcial):
- El mito de la enfermedad mental, Thomas Szasz, 1974
- El Estado Terapéutico, Thomas Szasz, 1984
- El Autoritarismo Científico, Javier Peteiro Cartelle y Miguel Gómez Ediciones. Granada, 2010
- Volviendo a la normalidad. La invención del TDAH y del Trastorno Bipolar - Marino Pérez Álvarez, Héctor González Pardo y Fernando Garcia Vinuesa Infantil. Alianza Editorial. Madrid, 2014
- La invención de las enfermedades mentales, José María Álvarez, Editorial Gredos. Madrid, 2008
- La Timidez. Cómo la psiquiatría y la industria farmacológica han convertido emociones cotidianas en enfermedad, Chistopher Lane, Zimerman Ediciones, 2011
- La expropiación de la salud, Juan Gérvas y Mercedes Pérez, Los libros del lince. Barcelona, 2015
- ¿Somos todos enfermos mentales?, Allen Frances, Ariel. Barcelona, 2014
- Hablando claro. Una introducción a los fármacos psiquiátricos, Joana Moncrieff, Herder. Barcelona, 2009
- Medicar la mente, Richard P. Bentall, Herder. Barcelona, 2011
- El libro negro de la psicopatología contemporánea, Silvia Fendrik y alfredo Jerusalinky, coordinadores, Siglo XXI. Mexico, 2011
- El Fraude del TDAH. Cómo la psiquiatría convierte en pacientes a niños normales, Fred Baughman y C.Hovey, Trafford Publishing Uk Ltd, 2007
- No está en los genes, Steven Rose, R. C. Lewontin, Editorial Critica, 2009
- Las ciencias inhumanas, Gustavo Dessal (compilador), Gredos. Madrid, 2009

El apocalipsis del amor (1)Pero... ¿qué es la felicidad?
PRINCIPAL | ARCHIVO

0 comentarios
ComentarÚltimo Comentario
 

Publicar un comentario:

(Previa revisión del Moderador • Normas)

Control Antirobot:
 

El apocalipsis del amor (1)Pero... ¿qué es la felicidad?
 
Página Facebook:
JOSÉ LUIS CANO GIL© Copyright   Motor: Pivotx
JOSÉ LUIS CANO GIL© Copyright
  Motor: Pivotx
Blogalaxia   Paperblog  psicólogos en Barcelona (ciudad) y Barcelona