¡No te excedas!

¿Por qué todo sale siempre al revés de nuestros afanes? ¿Por qué cuanto más nos empeñamos en algo, más obtenemos los efectos contrarios? Muy sencillo: por la misma razón que no puedes pescar removiendo con palos el agua. Tu propia agitación ahuyentará a los peces. Igualmente, cuanto más forzamos las cosas, antes las destruimos. Ya lo dice el Tao Te King: "La espada que afilamos continuament no conservará mucho tiempo su hoja".

Igualmente...

Si apuestas continuamente en el casino, finalmente te arruinas. 
Si eres duro con tu hijo para hacerlo sumiso, obtienes un rebelde. 
Si te empeñas en poseer a tu amado/a, lo pierdes.
Si sigues a rajatabla una dieta, acabas enfermando.
Si te obsesionas con la libertad, te conviertes en dictador. 
Si quieres lujos sin límites, generas miseria en el mundo.  
Si luchas contra tu neurosis, la empeoras.
Si te empeñas en sentirte seguro, tienes más miedos que nunca.
Si te obcecas con la bondad, terminas hipócrita y malvado
Si eres adicto al placer, acabas asqueado de todo...

Etcétera.

O sea que la forma más sabia de mejorar las cosas es paradójicamente... interferir lo menos posible en ellas. No llevarlas a ningún extremo. Tratarlas con respeto, flexibilidad y moderación.

 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  Barcelona   •  © Copyright