Menú

 

 

No forzar

El río que nos lleva
Una de las ideas más transformadoras de mi vida fue la que, a través de Alan Watts, aprendí de la espiritualidad taoísta: wu wei No forzar. Muy parecida a la noción budista del desapego o no aferrarse. ¿Por qué hacerlo? Dado que todo cambia, se mueve, fluye irremediablemente, ¿no es vano oponernos a ello, resistirnos, forzar las cosas en cualquier dirección? Nos guste o no, el río de la vida nos lleva. Somos parte de él. No podemos dirigir -¡afortunadamente!- sus aguas. De modo que, si nos negamos a fluir con ellas, si nos aferramos a cualquier roca o rama, lo más probable es que todo lo que flota a nuestro alrededor se estrelle en nuestras cabezas. Es mejor, pues, soltarnos. Como el borracho de la fábula que cae al río y, gracias a estar medio inconsciente, no forcejea y por eso sobrevive.

La idea de fluir, soltarnos, etc., no es un sueño bonito para consuelo de los infelices, sino la expresión de una evidencia, incluso de una fatalidad. Si quieres vivir, no tienes más remedio que aflojarte. No simules, pues, que eres distinto del agua, ni que tienes el menor control sobre ella. Es mejor que te rindas. Cuanto antes lo aceptes, antes te salvarás. ¡Fluye! (1)

Al arte de fluir lo llamamos también espontaneidad. ¿Qué es, en efecto, lo espontáneo sino aquello que fluye por sí mismo? Todo lo que somos, todo lo que surge de nosotros, todo lo que llega hasta nosotros, forma parte de la Espontaneidad del río. Así, a diferencia del control, que es chapotear violentamente en el agua; o la resignación, que es convertirnos en leños muertos a la deriva, fluir consiste en nadar como peces libres en la corriente.

No forzar es también fundamental en psicoterapia. Si el terapeuta sabe animar a su paciente a respetar sus procesos internos, es decir, no juzgarlos, reprimirlos ni cambiarlos (2),  sino sólo observarlos y expresarlos, entonces tales procesos llegarán a su debido tiempo a regularse por sí mismos. Se "fundirán" espontáneamente con el entorno. Y en ese preciso momento comenzarán los milagros.

__
1.  "Be water, my friend", dijo el famoso Bruce Lee. Sobra decir que nuestra civilización, quizá más que cualquier otra, se funda absolutamente en lo contrario.

2. Como hacemos, por ejemplo, siempre que nos imponemos "objetivos" en contra de nuestros verdaderos sentimientos.

 
JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright
JOSÉ LUIS CANO GIL© Copyright