27 Septiembre 2020

Pandemia y activismo virtual

DIARIO PERSONAL

En mi opinión, las redes sociales no son esos paraísos de "socialización", "libertad de expresión", etc., que nos vende la propaganda. Son más bien lugares de evasión y/o aliviaderos de malestares sociales, para desmovilizar a la gente. Obviamente, no es posible "protestar" contra nada desde el sillón o la cama. Y cualquier disidencia virtual puede cortarse fácilmente bloqueando a los rebeldes.

Mucha gente parece creer que los derechos pueden lograrse (o recuperarse) con sólo exigirlos con "indignación", pero sin esforzarse ni arriesgar nada personal en ello. Como si los derechos se regalasen. Tanta ingenuidad sólo es posible en sociedades absolutamente corrompidas -hasta hoy- por la continua adulación, sobreprotección e infantilización por parte de los estados.

En general, sólo cuando una cantidad suficiente de gente se enfrenta al Poder pagando el precio real (castigos, heridos, prisión, etc.) de los derechos que exige, el Poder se la toma en serio y comienza a inquietarse. Porque sólo entonces teme perder su muy fácil control sobre las personas. Su hipócrita máscara democrática. Las igualmente hipócritas reacciones internacionales... Etcétera. Y sólo así, poco a poco, va reduciendo sus abusos y ofreciendo a la sociedad concesiones, indultos y privilegios.

En otras palabras, los derechos no se piden ni reivindican (ni real ni virtualmente). Se conquistan. Con los grandes y valientes sacrificios de muchísima gente.

  
Autor: © JOSÉ LUIS CANO GIL

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