02 Abril 2020

Los chivatos

DIARIO DEL AUTOR

Cuando se impone una dictadura, al instante surge la figura del delator. El chivato. Ese personaje siniestro constituido por diversos venenos.

En primer lugar, suele ser una persona demasiado débil y miedosa, de modo que aprovecha la oportunidad para identificarse con el dictador y actuar como su lacayo. Denunciando a los demás -aunque no le afecten personalmente o ni siquiera los conozca-, se siente más fuerte y seguro. También es a menudo envidioso, por lo que delata especialmente a quienes son, hacen o tienen lo que él envidia. Y naturalmente es vengativo, pues desahoga contra sus víctimas no sólo los rencores quizá acumulados contra ellas, sino los de cualquier otro origen. Otras cualidades que adornan al chivato son la ingenuidad, el fanatismo, el interés personal, la falta de empatía... Pese a todo lo cual su principal coartada -alentada por los jefes- es la de ser "buen ciudadano".

Mientras todo va bien, los delatores moran oscuramente bajo las alfombras. Pero, cuando hay tiranía, encuentran su oportunidad sumándose a la jauría.

  
Autor: © JOSÉ LUIS CANO GIL

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