24 Diciembre 2020

La investigación maravillosa

La terapia psicodinámica no es algo que el terapeuta "aporte" a su cliente, tal como un profesor enseña matemáticas o un médico prescribe fármacos. Más bien se trata de un proceso íntimo del sujeto, una etapa de autoconocimiento intensivo en su vida, en la que cada sesión sólo es un estímulo, una ayuda, una facilitación de dicha etapa. Como cliente y terapeuta suelen estar muy vinculados, la psicoterapia es finalmente -como el amor- una "cosa de dos". Algo que "sucede" (o no) entre ambas personas. Y esta experiencia puede ser buena,  regular... o maravillosa.

¿Que es una terapia maravillosa? Según mi experiencia, se trata de aquella donde no es el terapeuta, sino el sujeto, quien toma las riendas de la terapia. El cliente, lejos de pretender meramente "dejar de sufrir", etc., desea ardientemente comprender, descubrir, investigar personalmente las causas de su sufrimiento, para superarlo. Y el terapeuta no es para él, entonces, un "salvador", etc., sino más bien un ayudante, un asesor, un experimentado guía de montaña. De modo que el trabajo terapéutico deviene, pese a los inevitables miedos, resistencias y sufrimientos del sujeto, una estrecha colaboración mutua. Un viaje de esforzada exploración, codo a codo, de la personalidad y la vida del individuo.

No hay palabras para describir la intensidad de este viaje, ni el gozo de alcanzar la cima. Cliente y terapeuta, compartiendo sus máximos recursos emocionales e intelectuales, destapan juntos cada problema, examinan cada sentimiento y recuerdo, ponen voz a cada detalle evidente u oculto, personal o familiar, pasado o actual, doloroso o feliz que alimenta los síntomas. Buscan juntos los mejores caminos para sortear obstáculos y abismos. Y así, poco a poco, cansados pero fortalecidos por la larga travesía, llegan por fin a la cumbre... justo a tiempo de descubrir que los principales síntomas del cliente han desaparecido.

  
Autor: © JOSÉ LUIS CANO GIL

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